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Piscinas de sal para evitar contagios

La instalación de la electrólisis salina como desinfectante del agua se dispara junto a la construcción de piscinas privadas al considerar los usuarios que aporta mayor seguridad - «Los encargos han aumentado en mi empresa al menos un 25 %»

Una de las piscinas que ha construido este año la empresa de V. de Castellón en Ontinyent. levante-emv

Las restricciones de aforo en playas y piscinas comunitarias para garantizar la distancia entre bañistas al objeto de prevenir posibles contagios por coronavirus, cuando no las dudas o recelos de los potenciales usuarios a las puertas de un verano condicionado por la pandemia, han provocado que se dispare la demanda de alquiler de chalés con piscina particular como alternativa para pasar las vacaciones o la venta de piscinas desmontables, pero también los encargos de piscinas de nueva construcción y, en especial, las denominadas «piscinas de sal», que recurren a la electrolisis salina como sistema de desinfección ante los informes que apuntan que la sal se ha demostrado como un «biocida eficaz».

«El sistema no es nuevo, existe desde hace más de veinte años, pero ha habido un 'boom' de la sal al comentarse que en el mar es más difícil que haya contagios y la gente lo ve como un factor de seguridad», relata Alberto Martorell, gerente de una empresa de Villanueva de Castellón especializada en la construcción de piscinas, que estima que los encargos han aumentado al menos un 25 % -incluso ha tenido que descartar un buen número de proyectos- «y un 85 % de esas piscinas o incluso más son piscinas de sal».

Vinculado desde hace tiempo al sector a través de una empresa familiar, Martorell constituyó a finales del año pasado la sociedad «Piscinas de sal», marca con la que opera en estos momentos, y si bien señala que se trata de una empresa «pequeña» que sólo tiene unos meses, calcula que puede acabar la temporada con alrededor de cuarenta piscinas construidas a lo largo de toda la geografía valenciana.

La electrólisis salina es una alternativa al cloro como desinfectante del agua -los expertos señalan que mantener un nivel de cloro adecuado también garantiza un baño seguro frente a los posibles riesgos en masas de agua dulce no tratada- que se puede instalar tanto en piscinas ya construidas como en las de obra nueva. Martorell detalla que consiste en aplicar un porcentaje de sal al agua «que suele ser del 5 %» y, con posterioridad, utiliza únicamente sal natural en este proceso de depuración. «Con este sistema automático alargamos la vida del agua, que en una piscina de sal puede aguantar diez o quince años. Si la cambias es por manía, no porque sea necesario», comenta, mientras señala que otra de las ventajas «más significativas» es que las personas con piel atópica «no sufren ninguna reacción al no haber productos químicos». «Se trata de un producto natural que no afecta a la piel, tampoco al pelo, no irrita», incide Martorell, mientras señala que la presencia de sal es muy inferior a la del mar -«el sabor del agua es como el de una lágrima, ligeramente salada», comenta- y apunta que, al tratarse de un sistema automático, se puede dejar activo todo el año y mantiene la piscina en condiciones. «Este año, como mucha gente ha visto que no se irá de vacaciones, se ha volcado en construir piscinas, sobre todo cuando hay muchas piscinas municipales que aún no saben si abrirán», indicó Martorell.

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