Suscríbete

Levante-EMV

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Perfil de Vicent Mompó

La carambola de un alcalde que marcó gol cuando eligió bando

Su relación con Betoret ha sido clave, pero su reto ahora es liberarse de etiquetas para reconstruir la provincia

La carambola de un alcalde que marcó gol cuando eligió bando

La primera gesta política de Vicent Mompó fue hace diez años, en mayo de 2011 cuando logró el vuelco político a favor del Partido Popular en el pequeño municipio de Gavarda, gobernado desde siempre por los socialistas. Este pueblo de la Ribera Alta, reconstruido en la montaña después de la pantanada de Tous, apenas suma mil habitantes, por lo que la victoria de Mompó, entonces un joven futbolista, pasó inadvertida. Cuatro años después, cuando el PP valenciano emprendía la travesía del desierto tras veinte años de poder absoluto en la Generalitat, Mompó revalidó su mayoría y lo hizo en medio de los años más duros para el PPCV, con la corrupción laminando líderes y marca.

El congreso provincial nunca celebrado que desató la guerra entre Vicente Betoret y Mari Carmen Contelles brindó a Mompó la oportunidad de su vida, una elección clave para su futuro, aunque probablemente entonces no lo intuyera. Mompó se posicionó en esta batalla con el entonces presidente provincial, Vicente Betoret, lo que consolidó una relación de amistad entre ambos que ha acabado empujándole ahora a la presidencia provincial. Mompó es el candidato señalado por Génova por un combinado de factores, en el que sin lugar a dudas es fundamental su patrocinio político, pero también en el que juegan otros elementos, como el haberse movido en el partido de forma hábil y sin generar enemistades. A ello, dicen quienes lo conocen, contribuye un carácter campechano y la ambición justa para impulsar su carrera política pero sin apuntar maneras de un dirigente incómodo para el aparato.

Mompó ganó presencia en la comarca sobre todo después de la marcha de Rafael Soler y por mérito propio consiguiendo el acta de diputado provincial en 2019. Fue su segunda gesta, ya que por primera vez el representante de ese partido judicial no era de Xàtiva. Pisar la diputación e ir de la mano de Betoret ha sido su pasaporte para dirigir el partido, que en realidad, no controla, pero que lleva meses tratando de ganarse de forma discreta, sin hacer ruido e incluso de la mano de la propia dirección regional. Mompó fue integrado en la gestora que renovó Génova después del congreso extraordinario.

Con la renuncia de la presidenta popular de plantar batalla, el alcalde de Gavarda tiene el camino despejado, pero eso no le garantiza convertirse en líder de la noche a la mañana. Tampoco sumar seguidores en las redes sociales. Con 38 años, este licenciado en Ciencias Físicas, tiene el reto de borrar la etiqueta que lo ha llevado a la cima. Elegir bien el bando lo ha llevado hasta aquí, pero ahora puede ser una cortapisa para reconstruir un partido que aún respira por la herida. Su reto es demostrar que más allá de las palabras puede ser un candidato de consenso.

Compartir el artículo

stats