El municipio de Jarafuel se localiza en el centro geográfico de la comarca del Valle de Ayora-Cofrentes, al suroeste de la provincia de Valencia. El término ocupa una superficie estrecha y alargada de 103,09 km2, lindando al norte con Jalance; al este con Cortes de Pallás; al sur con Teresa de Cofrentes, Zarra y Ayora; y al oeste con el municipio albacetense de Carcelén. El núcleo urbano se asienta en la cima de un promontorio rocoso, a 609 m de altitud, en la margen izquierda del río Cautabán. Es un enclave estratégico, ya que desde ese lugar se divisa el valle de Ayora, lo cual queda reflejado en su topónimo árabe (Al Sarafa), que significa «lugar elevado».

Jarafuel, un municipio del Valle: medio físico y apuntes históricos

La disposición transversal del término al eje norte-sur comarcal explica su diversidad paisajística. Un paisaje complejo donde el relieve y el agua son protagonistas y donde los paisajes montanos y forestales contrastan con los agrícolas tanto de secano como de regadío. Existe una gran fosa tectónica central abierta al oeste del macizo del Caroig, recubierta por sedimentos terciarios y después vaciada en parte por la erosión del río Cautabán, que ha hecho aflorar los yesos y arcillas triásicas. Esta fosa es una falla de distensión que se extiende por el sistema ibérico, desde el Jiloca hasta Almansa. En el sector occidental del término municipal se localiza la sierra cretácica del Boquerón con la muela del Juey en su flanco y con elevaciones como el Puntal del Conejo (1.066 m), el Puntal de la Cruz (961 m) y el Quemado (959 m). En la parte oriental la mayor altura corresponde al pico de Alcola (886 m) que forma parte de una estructura tabular con forma de muela, desgajada del Caroig por otra fosa tectónica denominada de Sácaras.

La rambla del Agua por la margen izquierda y la rambla de Murell por la derecha son cursos de agua intermitentes, tributarios del río Cautabán. El clima es una transición entre el mediterráneo y el continental. La elevada altitud media y la lejanía al mar, justifican unos inviernos prolongados y fríos y veranos cortos y calurosos. Las precipitaciones son escasas e irregulares, con una media de 450 mm. Las temperaturas medias anuales están en torno a los 14-15°C, con notables diferencias estacionales y diarias.

Aunque se desconoce la fecha de la fundación de Jarafuel su origen puede remontarse a finales del siglo X. La concentración de la población en ese lugar pudo producirse al estar en un área fronteriza, con inestables reinos musulmanes enfrentados entre sí. Entre 1093 y 1145 Jarafuel (denominada Al Sarafaen ese periodo) fue dominada por los almorávides. A partir de 1145 los sucedieron los almohades, cuya decadencia comenzó con la derrota en la batalla de las Navas de Tolosa (1212) por Alfonso VIII de Castilla. En el año 1281 Jarafuel pasó a formar parte del reino de Valencia. Con la expulsión de los moriscos en 1609 quedó prácticamente despoblado y fue repoblado lentamente.

Jarafuel, despoblación

y economía local

La evolución demográfica de Jarafuel ha supuesto una pérdida progresiva de población desde finales del siglo XIX hasta la actualidad. En 1879 contaba con 2.309 habitantes y en 1900 tenía 2.175. En 1960 estaban censados 2.000 habitantes y en 1991 ya no alcanzaba el millar. En la actualidad residen alrededor de 775 habitantes. La población se encuentra envejecida, con un porcentaje elevado de personas jubiladas.

La agricultura jarafuelina se basa tanto en cultivos de secano como de regadío. El regadío tradicional ha tenido una importancia muy destacada a nivel histórico. Se construyeron numerosos bancales donde se cultivaban hortalizas, aunque en la actualidad la producción ha descendido notablemente al tratarse de una agricultura de autoconsumo, que es trabajada mayoritariamente por personas jubiladas. El agua la obtiene de diversas fuentes (Barchilla, Parias, del Ral o de Anguita) y de azudes ubicados en el río Cautabán y en la rambla del Agua. La huerta de Jarafuel es un paisaje agrícola conformado por una red de acequias y brazales muy imbricada; un ejemplo de la gestión y uso tradicionales de los recursos hídricos. El agua es captada desde puntos elevados y alejados, lo que permite utilizar los distintos niveles de glacis desde el Alto de la Cruz hasta el río Cautabán. En la actualidad los cultivos de regadío ocupan únicamente 163 Ha, de las cuales su mayor parte se destinan a cultivos tradicionales del secano, como el olivar o el almendro. Las hortalizas o algunos frutales tienen una importancia muy residual, con un número de hectáreas que apenas alcanza las 10. El secano sin embargo ocupa unas 1.800 Ha, con 525 de almendros, 450 de olivar y 450 de cebada.

Las principales actividades económicas de Jarafuel, al margen de los trabajos que se ofrecen en la Central Nuclear de Cofrentes son la agricultura, la elaboración artesanal de herramientas y bastones con la madera del almez y la apicultura. El almez (Celtis australis) es un árbol de la familia de las ulmáceas que posee una madera de gran flexibilidad, dura y resistente, lo que la hace ideal para la fabricación de aperos agrícolas (horcas) y bastones. Esta artesanía de tradición secular se sigue realizando en Jarafuel y aún existen varias empresas familiares que efectúan la totalidad de fases del proceso de producción, distribución y comercialización. Cavanilles en sus «Observaciones… del Reino de Valencia» (1797) ya explicaba su cultivo señalando que «era preciso asegurar los ribazos para contener la tierra de los campos, y se consiguió por medio de los muchos almeces y olmos que los guarnecen». Pascual Madoz (1845-1850) indicaba en su «Diccionario geográfico… de España» que «...algunos vecinos de Jarafuel se dedican a la elaboración de las horcas para aventar, cuya industria produce bastante lucro, y unos pocos en la compra de horcas a los cosecheros para elaborarlas y venderlas a los arrieros...».

Otra de las actividades económicas destacadas es la apicultura, algo que no ocurre sólo en Jarafuel sino en todo el Valle de Ayora-Cofrentes. No en vano en el escudo de Jarafuel aparecen 3 colmenas con abejas revoloteando a su alrededor. A los jarafuelinos se les conoce también por el apodo de «colmeneros». La abundancia de especies vegetales melíferas (espliego, tomillo, romero, brezo…) en el término ha propiciado el desarrollo de la apicultura desde hace siglos. Existen ferias y encuentros en la comarca que celebran el primer corte de la miel, como el de Ayora, en octubre.

Patrimonio cultural inmueble: el pueblo de Jarafuel

La estructura urbana de Jarafuel responde a los poblados en altura musulmanes, desarrollados alrededor de un «hisn» o recinto amurallado. El caserío se encuentra arracimado, formando un graderío irregular. La parte antigua de la villa se sitúa en una estrecha loma coronada por el castillo. Las calles y callejones son estrechos, sinuosos, empinados y con un trazado muy irregular, típico de las poblaciones de origen musulmán. Las sucesivas ampliaciones del núcleo hicieron descender el caserío hacia las faldas, alcanzando la carretera y expandiéndose incluso al otro lado de ella. Exceptuando algunas edificaciones disonantes en las inmediaciones de la N-330, la población conserva una arquitectura tradicional coherente y armónica con el entorno rural.

Del castillo, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) queda actualmente dos torreones semicirculares y un lienzo de muralla, a los que posteriormente se adosó una ermita, reconocida como Bien de Relevancia Local. Fue construido en el siglo XII por los musulmanes. Está ubicado en un lugar estratégico, ya que servía como puesto de vigilancia y refugio en caso de ataque. Además del castillo, el edificio más destacado es la Iglesia parroquial de Santa Catalina, reconocida también como Bien de Relevancia Local. Es un templo barroco, que comenzó a edificarse en el siglo XVII (1689). Su campanario, una torre cuadrangular de unos 30 metros de altura, está situado en el lado oriental de la fachada.