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Vuelve el café y la caña a la barra del bar

La hostelería aplaude la recuperación de las barras, el 100 % del aforo en las terrazas y la movilidad entre las tres provincias

El cliente de un bar del barrio de Patraix toma una cerveza en la barra, ayer.

El cliente de un bar del barrio de Patraix toma una cerveza en la barra, ayer. GERMÁN CABALLERO

La C. Valenciana abandonó este lunes la fase 2 e inició la última etapa de la desescalada con las terrazas al cien por cien y un incremento de hasta el 75 % del aforo permitido en el interior de los establecimientos.

La principal novedad de la fase 3 es que ha vuelto el consumo a las barras de los bares por primera vez desde que se decretó el estado de alarma por la emergencia sanitaria del coronavirus. Cafés, cañas, vermuts o tapas fueron los productos más demandados.

El sector de la hostelería recibió ayer con alivio el cambio de fase y confía en que la respuesta del público sea igual de ejemplar que hasta ahora. «Todos los clientes se han comportado de una forma excepcional y cumplen con las medidas de seguridad e higiene. La gente que puede consume mucho más ahora para que salgas de la crisis. Hicimos un ERTE, pero desde el primer día de la desescalada nos estamos recuperando, la respuesta de la primera semana fue impresionante», explican a Levante-EMV Rubén y Adriana, del café Plaza de la calle Emilio Lluch de València.

El decreto que regula y flexibiliza la fase 3 en la C. Valenciana recoge que los establecimientos de restauración y hostelería podrán abrir con hasta un 75 % de su aforo. No obstante, deberá asegurarse el mantenimiento de la distancia física de dos metros entre las mesas o, en su caso, agrupaciones de mesas.

También se permite el consumo en la barra de bar, siempre y cuando se garantice la distancia mínima de seguridad. Mientras, el aforo de las terrazas puede llegar hasta el 100 % de las mesas permitidas. La ocupación máxima de grupos de mesas será de 20 personas.

La Federación Empresarial de Hostelería de Valencia (FEHV) valoró ayer de forma positiva el paso a la fase 3 y el hecho de que «el decreto de la Generalitat Valenciana ha tenido en cuenta algunas de las propuestas que se plantearon desde el sector, como el incremento de los aforos en el interior de establecimientos».

En un comunicado, la asociación profesional también apludió la posibilidad de apertura de las actividades de ocio y el incremento de los porcentajes de ocupación de terrazas. «Es una buena noticia la recuperación de las barras que por la tipología de algunos establecimientos era esencial para poder abrir y del 100 % del aforo de las terrazas».

El retraso en el cobro de las ayudas o los permisos para ampliar las terrazas son las principales quejas del sector. «A las administraciones les pediría agilidad y que nos dejen trabajar. Han hablado mucho de que nos iban a dejar más espacio pero el Ayuntamiento de València aún no nos ha respondido y todo son pegas», apunta Mario, del mesón El Barralet. Este local ya ha recuperado del ERTE a toda su plantilla, nueve personas en total.

La hostelería también pide a las administraciones más agilidad a la hora de abonar las ayudas prometidas. «A los políticos les diría que nos paguen las ayudas concedidas porque estamos a 15 de junio y no hemos visto ni un solo céntimo de la Generalitat o el Ayuntamiento», añade Carlos del bar Sacacorchos, en la calle José María Mortes de València.

El cambio de fase pilla a los hosteleros valencianos a las puertas del verano y unos días antes de que España empiece a recibir a visitantes extranjeros. Además, desde este lunes todas las personas que residan en la C. Valenciana podrán cambiar de provincia sin necesidad de justificar los viajes, una medida que el sector de la hostelería recibió con alivio: «Es una buena noticia para la reactivación del sector de alojamiento, así como el anuncio del adelanto de apertura de fronteras para el próximo 21 de junio».Creen que será difícil salvar la temporada de este año, pero confían en el buen clima del Mediterráneo para seguir ocupando todas sus mesas.

«Todo sigue como siempre y la única diferencia ha sido el trabajo en la barra. Las personas que se toman una caña rápida lo agradecen porque se sienten como en su casa, están más cómodos. La gente empezó con muchas ganas de terraza y la primera semana se llenaron. Ahora las ganas van bajando pero el sol de València es único y a la gente le gusta mucho la terraza», razona Lydia, del restaurante Las Brasas.

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