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Margallo: «Esta crisis debe acelerar los grandes cambios que necesita España»

«El gran proyecto que debemos tener los constitucionalistas es la reforma de un Estado que se ha quedado viejo», señala el exministro. Apunta, entre otras medidas, a una renovación del modelo autonómico y del sistema productivo

Margallo: «Esta crisis debe acelerar los grandes cambios que necesita España»

Margallo: «Esta crisis debe acelerar los grandes cambios que necesita España»

José Manuel García-Margallo (Madrid, 1944) es uno de esos dirigentes políticos -ya pocos- que mira la vida pública con luces largas y visión institucional. Ministro de Asuntos Exteriores con Mariano Rajoy, con su casa desde hace décadas en Xàbia y ahora eurodiputado del PP, Margallo reflexiona sobre la situación por la que atraviesa España justo cuando ha pasado la primera oleada de la emergencia del coronavirus -«una crisis económica de gran dimensión», advierte- y en vísperas de dos procesos electorales -autonómicas vascas y gallegas- dentro de dos semanas que considera claves porque son, apunta, una pieza más del tablero organizado por Pedro Sánchez, presidente del Gobierno y líder del PSOE, para amarrar sus alianzas con los nacionalistas. Frente a ese escenario, apuesta por un PP de perfil centrista y alejado de Vox. «Con la derecha ultramontana que no cree ni en el modelo autonómico ni en la Europa federal, no nos podemos entender», subraya con convicción.

Llegado directamente desde Bruselas a Alicante para confirmar su presencia en la nueva dirección provincial del PP que encabezará Carlos Mazón, a Margallo le preocupa el escenario que se abre con la recesión que traerá esta epidemia. «El otro día Ursula von der Leyen, la presidenta de la Comisión Europea, dijo que esta es la mayor crisis que hemos sufrido incluida la segunda guerra mundial», describe sobre una emergencia sanitaria que, alerta, «no está ni mucho menos resuelta». ¿Cuál será el impacto? «Dependerá -señala- del tiempo que se tenga que congelar la economía. Pero estamos hablando de cifras no conocidas con una caída del PIB del 12% o, a la vuelta del verano, de seis millones de puestos de trabajo perdidos». Y lo «más importante» para ver como se pueden arbitrar las ayudas desde Europa, introduce Margallo, un déficit público que puede alcanzar este año el 12%. «Esas cifras van a exigir de un esfuerzo fiscal muy considerable con reducción de gastos o aumento de ingresos», detalla el eurodiputado que se felicita sin embargo de que, en esta ocasión, en Bruselas hayan reaccionado «pronto y con energía».

A pesar de esa respuesta, el exministro considera que España va a salir más retrasada en relación a Europa. ¿Por qué? «El golpe es mayor para los países que viven del turismo y de los servicios. Reflexión: conservemos esos sectores pero hay que hacer política industrial», reivindica. Junto a las ayudas que ya se han concedido a través de diferentes mecanismos y en los que España está condicionada por su deuda, un debate de peso, señala, es el plan de recuperación de Europa que para Margallo debe tener «una proporción mayor de transferencias que de préstamos». Partidario de la candidatura de Nadia Calviño, vicepresidenta de Pedro Sánchez, para el Eurogrupo, el exministro rechaza que el PP esté aliado con los países que piden un peaje por ese dinero. «No es verdad. Pero hay condicionalidad. Nos van a pedir que se gaste en inversiones de futuro: verdes, digitales y de resilencia. Con la garantía de un colchón financiero para hacer frente a esas obligaciones. Y cada país tendrá que ver como lo hace para cuadrar sus cuentas». Una condicionalidad que bajo ningún concepto, afirma taxativo, tiene que suponer recortar el Estado del Bienestar o tocar las pensiones, que propone blindar en la Constitución.

Ese escenario, reflexiona el eurodiputado, conduce obligatoriamente a grandes cambios en España. «Nos lleva al gran proyecto que debemos tener los constitucionalistas: reformar un Estado que se ha quedado viejo. Hay que corregir ineficiencias, eliminar duplicidades, gastos excesivos... Debemos actualizar el cuadro de derechos y libertades. Por ejemplo la protección de la privacidad digital, gobernanza, transparencia, derechos sociales que la anterior crisis puso en cuestión», señala el exministro. Pero el gran asunto que estaría encima de la mesa, urge, es la renovación del modelo autonómico. «Hay que hacer del Senado un foro de las comunidades, una distribución de competencias clara y reformar el sistema de financiación que ya teníamos que haber abordado en 2014 sin privilegios asimétricos -dice en alusión a Cataluña- y con corresponsabilidad fiscal», plantea.

Añade, además, la necesidad de un pacto por la Justicia, otro por la Educación, una reforma fiscal en su globalidad que podría acarrear, advierte, subidas de impuestos y un cambio productivo. «No hay estado del mundo que pueda vivir solo del turismo y de los servicios. Tenemos que hacer una política industrial moderna con proyectos de futuro y no de pasado», zanja. «La covid-19 abre un mundo nuevo: la robótica, la inteligencia artificial, la economía digital. Por eso esta situación acelera las reformas»», señala el exministro antes de hacer autocrítica. «Llegamos ya tarde. El gran error del Gobierno en el que yo estuve -con Rajoy- fue no abordarlo en 2014. Era un momento muy simbólico con la abdicación del Rey. Certificar que la Transición se terminaba y que el traje se había quedado viejo», lamenta.

Toda esa propuesta surge con el problema territorial latente. En Cataluña «no se ha hecho nada» y eso, en su opinión, es un «retroceso». «Las encuestas demuestran que el independentismo no ha bajado. Hay que buscarle una solución», remata. Y con la mirada en las elecciones vascas y gallegas, que Margallo considera decisivas en la estrategia de Pedro Sánchez. «En las tres nacionalidades históricas, el PSOE hace de muleta. Apoya a los nacionalistas y al revés en Madrid. Y les vale con el 30% de los votos en España y el apoyo de los nacionalistas. Con ese escenario, además, hacen que el PP tenga muy difícil gobernar», señala Margallo que, por eso, califica de «vital» una mayoría de Alberto Núñez Feijóo en Galicia y un resultado aceptable de la coalición PP-Cs en el País Vasco.

Considera el exministro que España ya no se divide en dos sino en cuatro. «El frentepopulismo de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, que no se romperá; los nacionalistas, que no pactarán nunca con nosotros; el constitucionalismo del PP y Ciudadanos, que debe unirse; y la España ultramontana de Vox», detalla. «Si nos aproximamos a Vox, perderemos el centro, que es donde se ganan elecciones y se movilizará la izquierda. El PP debe anclarse en el centro con un proyecto reformista y en positivo. Se lo dije a Pablo Casado, nunca se ganan elecciones con el no», aconseja Margallo que apuesta por un movimiento transversal que defienda los principios de la Constitución del 78 con esa amplia reforma dentro de sus propios mecanismos.

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