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Ocio de calidad como antídoto

La precariedad juvenil y la falta de entretenimiento alternativo inciden en sus motivaciones para jugar

La diversión. Esta es una de las principales motivaciones que lleva a los jóvenes a iniciarse en las apuestas. Según Elena Mañas, del CVJ, la «poca oferta de ocio alternativo» está asociada directamente con este fenómeno. Además, el estudio destaca el aprendizaje social o la presión de iguales.

No obstante, aunque al inicio los estímulos pueden ser los mismos en el caso de los jugadores que no tienen problemas de adicción y los jugadores patológicos, a los segundos se les añade también una necesidad de «ganar dinero y aliviar el malestar con el juego», según el propio estudio.

«Estas cifras pueden estar relacionadas con la precariedad juvenil y la cronificación de la pobreza en el colectivo y con la inestabilidad mental que sufren las personas jóvenes por su futuro», expresó ayer Mañas.

El Consell propone en el estudio una serie de medidas para paliar los efectos de esta adicción. Algunas de ellas son: crear opciones de ocio públicas y de calidad, «dotar a los recursos sociosanitarios públicos de herramientas y formación específica de los profesionales para intervenir apropiadamente en la adicción en jóvenes» o regular «la publicidad y la prohibición de bonos y otras estrategias de marketing que inducen al juego excesivo».

Un juego ético

Otra de las alternativas de regulación del juego , propuesta en el informe por la Universitat de València, es el juego ético. «El mensaje de jugar de manera responsable se ha mostrado ineficaz e insuficiente», afirmó Mañas ayer en las Corts.

Según la investigación, los objetivos de este son la «prevención de la adicción» y «promover un equilibrio justo entre la salud y la actividad del juego».

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