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Diferencias

El acuerdo sobre el superávit de los ayuntamientos abre una brecha en el tripartito

El PSPV se queda solo en la defensa del plan que brinda los remanentes al Gobierno frente a la ofensiva de Compromís y el PP, que ven una "confiscación"

El presidente de la FEMP, Abel Caballero, en la junta de gobierno extraordinaria de ayer. femp

El tradicional consenso que ha imperado en el municipalismo se rompió ayer en la Federación Española de Municipios (FEMP) con la aprobación -por la mínima y solo con los votos del PSOE- del acuerdo con el Ministerio de Hacienda para que los ayuntamientos puedan gastar su superávit de 2019 a cambio de entregar voluntariamente sus remanentes acumulados al Gobierno a través de un préstamo que les será devuelto a lo largo de 10 años.

La decisión, que podría aprobarse inicialmente en el Consejo de Ministros de hoy, también abrió una brecha entre los socios del Botànic. El PSPV se quedó solo defendiéndola frente a las duras críticas que Compromís y el PP dirigieron contra el Ejecutivo central.

Alcaldes y diputados provinciales de la coalición valencianista ven en el acuerdo un «atentado a la autonomía municipal» y una «confiscación» de los ahorros. El portavoz de Compromís en el Congreso, Joan Baldoví avanzó su oposición a la propuesta cuando llegue su tramitación parlamentaria y la tachó de «nefasta y catastrófica para los ayuntamientos».

Los principales dirigentes del PP también redoblaron su ofensiva en un momento en el que la formación busca reforzar su asentamiento en el ámbito local. El presidente de los populares de València y alcalde de Gavarda, Vicente Mompó, aseguró que la propuesta «va a generar más desigualdad entre los municipios» y apreció un «menosprecio al esfuerzo de los alcaldes». «Con "agosticidad" y alevosía, el PSOE revienta la caja de los pueblos con el silencio cómplice de Podemos y se lleva 15.000 millones de remanentes de ayuntamientos y diputaciones», compartió en la misma línea la presidenta del PPCV, Isabel Bonig.

«Un gran acuerdo»

Desde el PSPV, en cambio, defendieron la iniciativa como la única alternativa para liberar el superávit bloqueado por la Ley Montoro, haciendo hincapié en sus contrapartidas, puesto que el Gobierno transferirá a los ayuntamientos que voluntariamente le presten sus ahorros un fondo de 5.000 millones en dos años y suprimirá la regla de gasto. También les promete un peso importante en el reparto de fondos europeos y más financiación para el transporte. «Es una buena noticia para sortear las rigideces de la estabilidad presupuestaria», valoró el alcalde de Elx, Carlos González.

Para la secretaria general de los socialistas en València, Mercedes Caballero, se trata de un «gran acuerdo», mientras que Alejandro Soler coincidió en que la decisión es «una oportunidad para planificar una nueva agenda de actuación municipal».

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