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Protesta

Los MIR vuelven a las calles

La huelga indefinida de los residentes se mantiene al no llegar a un acuerdo con Sanidad, que no tiene «voluntad negociadora» Exigen que sus derechos se equiparen a los de los médicos adjuntos

Los MIR vuelven a las calles

«Ana Barceló, dimisión». Así arrancó ayer por la tarde la cuarta manifestación de los Médicos Internos Residentes (MIR) tras 13 días de huelga indefinida (y se mantiene) en la Comunitat Valenciana. Un derecho que ejercen por las «condiciones laborales indignas» que sufren durante los cuatro años de residencia en cuanto a derechos laborales se refiere. La covid-19 fue el detonante para que estos médicos en formación salieran a la calle y la falta de entendimiento con la conselleria de Sanidad no ha hecho más que enervar sus ánimos.

Enrique Cuñat, el portavoz del movimiento, aseguró que la Conselleria que dirige Ana Barceló les «ignora»: la reunión que mantuvieron la semana pasada con los representantes institucionales no satisfizo a los residentes, que denuncian que Sanidad no quiso firmar «nada vinculante». Lo cierto es que la conselleria no tiene competencias en la materia. Sin embargo, los MIR creer que puede haber órdenes autonómicas que interpreten la norma estatal: «El BOE contempla un máximo de 7 guardias mensuales, pero la conselleria podría decretar que fueran 5 y seguiría respetándose la normativa estatal», apuntó Cuñat.

Las condiciones laborales a las que se enfrentan estos residentes vienen dadas a menudo por sus superiores, los médicos adjuntos, a quien quieren equipararse en derechos, que no en salario. «Una madre residente tiene derecho a una hora de conciliación al día no remunerada y una médico adjunto también, pero ella sí la cobra», señaló Cuñat. Además, el colectivo denuncia que se aprovechan de su estancia formativa «para cargarnos con necesidades asistenciales estructurales del servicio sanitario y no podemos rechazarlo porque se interpreta como falta de interés», explica Cuñat. Se refiere a las restricciones por parte de sus superiores para librar las guardias de 24 horas que realizan, lo que no exigen «por miedo a represalias».

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