«Una evaluación independiente e imparcial» de la gestión de la pandemia tanto del Gobierno como de las comunidades autónomas. Esa es la reclamación que una veintena de científicos españoles elevó ayer a las administraciones estatales y regionales a través de la revista The Lancet, una de las publicaciones científicas más importantes a nivel mundial. En este grupo se encuentran Ildefonso Hernández, catedrático de Salud Pública de la Universidad Miguel Hernández de Alicante; Carmen Vives-Cases, profesora e investigadora de Salud Pública en la Universidad de Alicante; Carlos Álvarez-Dardet, catedrático de Salud Pública de la Universidad de Alicante y José María Martín-Moreno, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universitat de València.

Junto a otras prestigiosas firmas como la de Margarita del Val, viróloga del CSIC, o Alberto García-Basteiro, profesor en el Instituto de Salud Global de Barcelona, reclaman una investigación «exhaustiva» para «preparar» los sistemas sanitarios y de cuidados ante «futuras olas» de covid. Para ello, piden identificar «debilidades, fortalezas» y «las lecciones aprendidas» a través de un panel de expertos que pongan el foco en las tareas «del Gobierno central y las 17 autonomías». Ildefonso Hernández añade, en declaraciones a este diario, la necesidad de que este comité se componga de «perfiles distanciados» de la política para poder acometer una investigación «independiente y reposada». En esa línea, el documento aclara que esta reclamación no busca «culpar» a nadie sino «identificar áreas» donde la sanidad pública debe mejorar. En la carta apuntan a que esta evaluación debería pivotar sobre la toma de decisiones de la autoridades, las recomendaciones de científicos y técnicos y la capacidad operacional.

Para los 20 científicos, las «potenciales» causas que explicarían por qué España ha sido uno de los «países más afectados del mundo» pese a tener uno de los mejores sistemas sanitarios serían la «falta de preparación ante una pandemia» (sistemas de vigilancia débiles, poca capacidad de diagnóstico y escasez de equipos de protección), la «tardía reacción de las autoridades centrales y regionales» y la «pobre coordinación» entre ambas administraciones, los «altos niveles de movilidad y migraciones», las «desigualdades sanitarias y sociales» que sufren «grupos vulnerables» y la «falta de preparación en las residencias».