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La conciliación atrapa a las mujeres

El movimiento feminista advierte de que el cuidado de las niñas y de los niños que se queden en casa por la covid-19 ahondará en la brecha de género y perjudicará a las madres - Entidades y sindicatos exigen medidas para no retroceder en la igualdad

Tres niños atienden a clases virtuales durante el confinamiento en el estado de alarma.

Tres niños atienden a clases virtuales durante el confinamiento en el estado de alarma. efe/xoan rey

El incierto inicio del curso escolar, con posibles contagios entre el alumnado, cuarentenas e incluso, en casos extremos, el cierre de escuelas, ha abierto de nuevo el debate sobre qué hacer con los niños y las niñas que se vean obligados a quedarse en casa. Tal como informó ayer este diario, algunos sindicatos animan a las familias a pedirse la baja médica para cuidar de su prole o urgen medidas claras de conciliación, como el teletrabajo. Pero hay otro debate colateral que tiene que ver con el hecho de que serán las mujeres sobre quienes de forma mayoritaria recaerá el peso de esta conciliación forzosa, con lo que ello conlleva de retroceso en la igualdad de género.

Ya ocurrió durante el estado de alarma: ellas fueron quienes en mayor medida asumieron los cuidados, flexibilizaron su jornada, la redujeron o sacrificaron su puesto de trabajo. Y, ahora, advierten desde el movimiento feminista valenciano, ocurrirá lo mismo. La brecha de género se ampliará.

La solución no es fácil porque el problema hunde sus raíces en la cultura, en una socialización donde imperan los estereotipos de género, aquellos que sitúan a las mujeres en la esfera de los cuidados y a ellos en el ámbito público. La realidad es que ellas, por regla general, tienen los empleos más precarios y cobran menos, por lo que, una vía u otra, la conciliación las acaba atrapando.

Ante esa situación y la falta de soluciones por parte de las distintas Administraciones, desde entidades de mujeres y representantes sindicales se ha dado la luz de alarma. Amalia Alba, presidenta de la Federación de Dones Progressistes, insta a resolver de una vez por todas la cuestión de los cuidados: «El tema de los cuidados es fundamental, hombres y mujeres deben compartir esa responsabilidad, pero todavía estamos lejos de esta sociedad igualitaria. Parece como si nosotras tuviéramos una mayor formación o sensibilidad para el cuidado, pero luego cuidar no tiene valor económico», denuncia.

«Ya hemos visto que durante el estado de alarma las mujeres han sido las más perjudicadas; ha asumido una triple jornada con situaciones límites de estrés», denuncia y añade que la situación de mayor precariedad en el empleo también las conducirá a ser quienes tengan que dar un paso atrás en el mundo laboral. «Estamos frenando la posibilidad de vivir en igualdad», lamenta.

Las paganas de la crisis

Pilar Mora, secretaria de Empleo e Igualdad de UGT, recordó que fueron los sindicatos quienes más apretaron a la Generalitat para que en la acuerdo social sobre la reconstrucción se incluyeran medidas para conciliar dirigidas a «hombres y mujeres», subraya. Es consciente, no obstante, de que ellas serán las paganas en el inicio del curso escolar.

«En todas las crisis es así», remata. Para Mora la claves es aplicar la perspectiva de género en todas las políticas públicas, la única forma de que en todos los ámbitos las mujeres no se encuentren en clara desventaja.

Candida Barroso, feminista y sindicalista de CC OO, admite «el temor» de que la vuelta incierta al cole acabe discriminando a las mujeres. «Las mamás acabaremos asumiendo el cuidado de las criaturas si se quedan en casa, como pasó durante el confinamiento». Y se muestra pesimista con la solución: «Es muy difícil cambiar las creencias, los compartimientos e implicar a todo el núcleo familiar, falta pedagogía». «Se necesitan medidas valientes y mucho consenso», añade Barroso.

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