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La vendimia se blinda frente a contagios

Los viticultores de Turís señalan el uso de mascarillas como el mayor inconveniente en una campaña que afrontan con normalidad

La vendimia se "blinda" frente al coronavirus

Los viticultores de Turís han iniciado esta semana una campaña de vendimia atípica, por lo madrugadora -en pleno agosto frente al calendario habitual de septiembre- y por la necesidad de respetar las medidas de seguridad para evitar contagios por coronavirus, tanto en el campo, durante la recolección, como al depositar la uva en la bodega, que ha distribuido a los socios la guía elaborada por el Ministerio de Sanidad para la prevención del Covid-19 en explotaciones agrícolas.

El uso de mascarilla a pie de campo se presume como el principal cambio y molestia para los temporeros, si se tiene en cuenta que el propio sistema de plantación en las viñas y de recolección de la uva favorece que se pueda mantener una distancia prudencial -cada operario ataca las vides por un lateral- o que los grupos de «collidors» suelen ser reducidos al tratarse mayoritariamente de parcelas medianas o pequeñas. De hecho, algunos agricultores han decidido recurrir únicamente a los familiares más próximos para la recolección y evitar así contacto con terceras personas y también hay quien, en previsión de complicaciones por la pandemia, preparó las viñas para que pudiera entrar la máquina vendimiadora. La mano de obra es básicamente local o de municipios del entorno.

Con todo, mascarilla y geles desinfectantes al margen, varios agricultores coincidieron ayer en señalar que las medidas para evitar contagios no han alterado en exceso el trabajo habitual de la vendimia. «El cambio más destacado, si acaso, que cada uno se lleva ahora su botella de agua y no la compartimos», relata Sergi Quiles, agricultor de Turís que ayer participó en la recolección de la uva en una parcela familiar en la partida Barracons. «Salvo las cuatro cosas que hay tener en cuenta, en principio lo veo todo normal. Será atípica si aparece algún positivo», comenta.

Abel Esteve, por su parte, apunta que el uso de la mascarilla y las precauciones para mantener la separación cuando se descarga la uva en el tractor puede que ralenticen un poco el ritmo de trabajo, «pero nada exagerado». «Cada uno coge una tira, se ha organizado para que no estar cerca ni cuando vamos a descargar, es un poco más de molestia, pero se respeta por el bien de todos», explica Esteve.

Este agricultor recogió ayer la uva de la variedad albacea junto a sus hijos y dos operarios contratados, cinco personas en total. Alguno de los vendimiadores recurrió a guantes de látex «por seguridad», aunque no es necesario. Otros mantienen los guantes habituales para evitar rasguños. La parada del almuerzo es otro de los cambios que perciben los recolectores ya que evitan sentarse demasiado cerca de los compañeros.

Ya en el almacén, además de la desinfección cada que vez se utiliza material de uso común, el principal cambio radica en que se evita firmar los documentos de pesaje que constatan la entrega y la graduación de la fruta. «Hemos decidido que sólo se firme si hay algún documento muy especial y previa desinfección del boli», indica la gerente de la bodega la Baronía, Ana Calvet, mientras señala que una vez el tractor descarga la uva en la tolva, «el proceso está todo mecanizado».

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