"Catálogo de todas las Santas Ymágenes de Nª Señora, que dichosamente se veneran en la Ciudad, Villas y Lugares en el Reyno de Valencia, con una breve descripción del modo, sitio y lugares en donde se hallaron, y tubieron el origen las San(tísima)s Ymágenes, con sus invocaciones", en el que se refleja la devoción con la que se veneraba a la Virgen María en las distintas y variadas advocaciones con las que se le veneraba en tierras valencianas, es un manuscrito de 326 páginas que se encuentra en la Real Biblioteca del Patrimonio Nacional, Madrid, cuyo autor ha podido determinarse fue el ilustrado novatore valenciano José de Castelví Coloma Alagón y Borja, Marqués de Villatorcas, gran mecenas cultural de su época, escritor y bibliófilo, quien llegó a reunir en su biblioteca personal miles de libros.

Este libro perteneciente a la "Biblioteca del Palacio Real" es manuscrito, con letra clara, bien encuadernado, y ha sido analizado por el investigador alicantino Jesús Bravo Lozano, de la Universidad de Alicante. "El libro se presenta como una guía de las advocaciones marianas en todo el territorio del reino y enumera 77, entre las que incluye la Virgen del Buen Suceso que se venera en la «gran corte de España y villa de Madrid», pero que es originaria de Traiguera y la Virgen del Milagro, venerada en las Descalzas Reales de Madrid a donde la llevaron desde Gandía las religiosas -entre ellas una «señora» de la familia de los Borja- llamadas a fundar dicho convento", explica.

El ejemplar ofrece interesantes datos de estas imágenes y sus advocaciones, de sus cultos y tradiciones, al tiempo que una panorámica general y particular de la maiología popular del XVIII, que contribuyen a conocer mejor nuestra historia civil a través de la historia religiosa o eclesiástica.

"No puedo identificar autor; parece un eclesiástico valenciano (conoce a la perfección las biografías del Beato Nicolás Factor y de S. Luis Beltrán), la ubicación e historia de los conventos de Valencia, muy culto que ha trabajado a fondo durante varios años recopilando información escrita y oral. Se expresa en un fluido castellano con algún mínimo detalle lingüístico valenciano, lengua que le es connatural. En varios momentos recoge expresiones de la Virgen en «lengua valenciana» que traduce al castellano", dice Bravo.

"Respecto a la información oral que utiliza cabe destacar su proximidad a los acontecimientos, a las personas. Así cuando subraya que él se halló presente al descubrimiento de las raíces de la morera donde un labrador había encontrado la imagen de la Virgen de la Salud, de Algemesí; un vecino del pueblo «el tío España», le había dado información al respecto. Tiene, por tanto, la obra la frescura de lo directo y la pretensión de lo documentado y bien razonado", comenta el investigador.

En estas mismas páginas, hemos defendido comentado varias veces que en los pueblos valencianos donde existe aún una gran devoción a un Cristo es porque fueron tierras en su día muy arabizadas y la Iglesia se empleó a fondo con una fuerte pastoral cristológica para sustituir la fe en Mahoma por la fe en Jesús. Ello ha hecho decantar o bascular la devoción de los pueblos por una imagen de Cristo o de la Virgen según el contexto socio histórico en que se encontró a partir del momento de la reconquista del Reino Moro de Valencia por las tropas y colonizadores de Jaime I.

Bravo Lozano repara también en ese hecho y lo aborda afirmando "Lo primero que llama la atención es que la presencia de advocaciones y santuarios marianos es más intensa donde menos población morisca quedó después de la conquista". "Globalmente parece que el culto a la Virgen nace con vigor en los años de la conquista (1232-1245)".

Serían pues dos posibles termómetros varas de medir la intensidad de la colonización morisca de los pueblos valencianos, que tienen aún en nuestros días su reflejo en las tradiciones, usos y costumbres que mantienen, aunque, lógicamente, como hipótesis, no son reglas científicas. Estaríamos ante intuiciones o aproximaciones, indicios, que los expertos en historia pueden determinar.

De la lectura del libro salen historias curiosas muy diversas relacionadas siempre con el culto y aprecio popular por las imágenes y advocaciones de la Virgen, "la Virgen de las mil caras", como el caso de la Virgen de Loreto en Chelva, "donde en 1609 había 169 casas de

cristianos frente 479 de moriscos,€ La Virgen de Loreto de Chelva data ya de antes de 1387, y se la tiene devoción

en todo el reino,€ la de Loreto,€ ", cuya lámpara " se enciende sola «en anuncio de algunos sucesos felices€".Lista de advocaciones

La lista de advocaciones de la Virgen que cita son: Virgen del Puche, Campanar, del Niño perdido, de Jesús, de la Escalera, Remedio, Gracia, Socorro, Agonizantes, Assumpcion, Aljibe, Celestial, Desamparados, Morenita, de la Vida, del Milagro, de la Misericordia, del Rosario, de Monte Olivete, Refugio de pecadores, Pie de la Cruz, de la Vela, de la Seu, de la Armada, la Salud, Consolación, Lledó, Gracia, de la Fuente, , Vallivana, Cueva Santa, Gracia, Pina, Devallada, Losar, la Fe, Montserrate, Paciencia, Aguas vivas, Lorito, Monte Carmelo, Olivar, de la Balma, Loreto, Soledad, Salud, Agres, Piedad, de la Huerta, Traiguera, Sales, Socorro, Ajutorio, Herbés, 31.1. del Avellá, de la Esperanza, Angeles, Rebollet, del Portal, Ángeles, Buen Suceso, del Don, de la Cabeza.

"El autor da un tratamiento cuantitativamente desigual -explica Bravo-a las advocaciones. Se lleva la palma la Virgen de los Desamparados, con 24 páginas; la sigue la del Puche, a la que dedica las 20 primeras páginas, con un recuento pormenorizado de todas sus joyas y preseas. También dedica 20 páginas a la Virgen de la Cueva Santa de Altura. Siguen luego las advocaciones de la Virgen de los Ángeles de la villa de San Matheo -16 páginas-; la de la Fuente de la Salud, de Cervera del Maestre -15 páginas-; la Assumpción, de Valencia -11 páginas-; la Virgen de Gracia, agustinos de Valencia, -10 páginas; Virgen de la Balma, en Zorita -8 páginas-, como la de la Salud en Algemesí; en un escalón inferior están las Vírgenes de Agres -7-, Lorito de Muchamiel -7-, de la Esperança, Onda, -7 p-, de la Fuente en Castellfort «en lo último del Reyno de Valencia» -6 p- y la de Lledó o Lidón, en Castellón, con 5 páginas. A las demás les dedica entre una y cuatro páginas en que resume lo esencial de su historia: aparición, breve descripción, milagros, prodigios y beneficios que se les atribuye."

Identificado el autor, el Marqués de Villatorcas

Investigaciones posteriores han determinado que el autor de este libro sobre las advocaciones marianas valencianas fue José de Castellví Coloma Alagón y Borja, Marqués de Villatorcas ( Valencia, 20.XII.1653 ant. - Madrid, III.1722.), Gobernador, virrey, mecenas de la cultura y escritor, quien fue bautizado en el 20 de diciembre de 1653, en la parroquia de San Esteban de Valencia. Menino de Carlos II y castellano del castillo de Orihuela, fue también portantveus de general governador de Valencia continuando una tradición familiar que se remonta al siglo xvi y que tiene su más próximo precedente en su padre, Basilio de Castellví.

Cuenta Amparo Felipo Orts, quien lo ha biografiado, que tuvo una activa participación en las tertulias y academias literarias y científicas que proliferaron en la ciudad de Valencia a finales del siglo xvii. "La Academia del marqués de Villatorcas constituyó una institución dedicada al cultivo de todas las artes escenográficas, de la poesía, las matemáticas y la política, de la que formaron parte, entre otros, el propio marqués de Villatorcas, el conde de Alcudia, así como destacados novatores como Tomás Vicente Tosca, Juan Bautista Corachán o Baltasar Íñigo. Asimismo, reunió una fabulosa biblioteca €siendo ampliamente utilizada por Vicente Ximeno y José Rodríguez para la elaboración de sus obras Escritores del Reino de Valencia y Biblioteca Valentina, respectivamente, " dice la investigadora.

"Completó esta vertiente cultural con la redacción de obras de contenido muy diverso, entre las que predominan los catálogos, tratados, noticias de academias, índices o traducciones del francés al castellano. Pero en su mayoría quedaron manuscritas y, según Ximeno, a la altura de 1730 ni éstas ni una parte de la biblioteca se encontraban en su casa. A ello contribuyó, sin duda, que desde el inicio de la Guerra de Sucesión se decantara por el bando borbónico trasladándose definitivamente a Madrid. De hecho, José de Castellví formó parte de la amplia relación de miembros de la nobleza titulada cuyos bienes fueron secuestrados por el archiduque Carlos entre 1706 y 1707. El marqués falleció en Madrid en marzo de 1722, legando un amplio repertorio de obras", escribe Felipo de este interesante personaje de la Ilustración Valenciana.