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Vuelta al campus: "Es diferente a la idea de universidad que tenía"

Los centros valencianos comienzan el curso con criterios distintos de presencialidad en la docencia - La conselleria habla de «normalidad» en el inicio para 100.000 alumnos - La Conselleria de Educación salda la primera semana desde el inicio del curso con el confinamiento de 32 clases de 12 colegios distintos: el 0,6 %

Las clases en la Universidad
de Alicante empezaron
sólo de manera telemática,
sin alumnos. levante-emv

Las clases en la Universidad de Alicante empezaron sólo de manera telemática, sin alumnos. levante-emv M. A. MONTESINOS

Un grupo de unos quince jóvenes forma un círculo en una de las entradas al campus de Tarongers de la Universitat de València. Se miran más que hablan. Se balancean sobre el sitio sin saber dónde colocar los brazos. Sonríen. O eso parece por la forma de los ojos y el pequeño zumbido nervioso que se oye tras la mascarilla. «Se están conociendo» , podría sonar como voz en off de un documental. «Estoy bastante nerviosa porque no conozco a nadie y conocer a la gente con mascarilla es bastante incómodo». Así son los primeros minutos de Natalia Requena, estudiante de primero de Turismo y ADE en los estudios superiores, un curso que vivirán en clase de manera intermitente, un día sí, un día no. Lo corrobora, a su lado, Inma Alfonso: «Cuesta un poco más reconocer a la gente». Es su primer día de universidad, el primer día de la nueva universidad que, para ellos, será la que conozcan (al menos, de momento). Cerca de cien mil jóvenes estaban convocados ayer para el regreso de las universidades públicas valencianas en una jornada que la consellera del ramo, Carolina Pascual, valoró de «normalidad». El pacto entre todos los centros formativos públicos incluía unas condiciones básicas para la vuelta que iban más allá de la mascarilla obligatoria en todo momento o la docencia con ventanas abiertas para ventilar las aulas. Así, limpieza y desinfección de espacios dos veces al día, reestructuración de las aulas según el metro y medio de distancia o escalonamiento de entradas a edificios o laboratorios son algunas de las medidas. No obstante, cada universidad y prácticamente cada facultad deciden la letra pequeña sobre la que pisar cada día.

Así, por ejemplo, a cada lado de la Avenida Tarongers el alumnado presente era bien distinto. Mientras en la acera de la Universitat Politècnica de València el inicio de curso era para aquellos que ya conocían el campus dejando el comienzo de los de primero para dentro de dos semanas, entre los edificios de ladrillo naranja de la Universitat de València eran precisamente los novatos los que eran mayoría. Por su parte, en la de la Universidad de Alicante comienzan on-line esta semana; en la Jaume I de Castelló (UJI) ya están en marcha los estudiantes de la rama sanitaria mientras que los de la Universidad Miguel Hernández de Elx comienzan el 21. Sergio Pérez, de primero de Derecho, explica que en su curso irán de manera presencial todos los días. «Nos han dado preferencia a los de primero y segundo», expresa. Las dos primeras clases se le han pasado rápido, aunque destaca un problema: la mascarilla. «Es algo agobiante llevarla todo el rato, es complicado entender a quienes hablan y que te entiendan porque no te ven los labios, hay veces que tienes que bajarla para hablar». El otro problema será todo lo que va relacionado al distanciamiento y la falta de encuentros sociales: «Es diferente a la idea de universidad que tenía pensada». Adiós a los tópicos universitarios. La alegría es el sentimiento más común alrededor de las mesas que inundan la terraza del campus. «Lo veo casi todo igual, pero con mascarilla, por ejemplo, yo estaría igualmente aquí», dice Alicia Fernández, de 2º de Derecho y Criminología. Se queja, sin embargo, de que en clase «no han explicado ninguna medida, y además, no cabemos porque con la distancia de un asiento entre alumnos no hay sillas suficientes, se han tenido que sentar dos chicas en dos sillas sin mesa ni nada». A Alba Hernández de segundo de ADE se le «hace raro volver porque hacía muchísimo tiempo que no venía a clase». Ella sí que nota cambios. Su grupo hará las clases teóricas de manera telemática y las prácticas presencialmente. «Es más complicado seguir las cosas desde casa», explica, «el año pasado lo noté bastante, me costaba más atender, es más difícil preguntar dudas y en un examen se me bloqueó el ordenador y me puse muy nerviosa». También la falta de tutorías privadas con los profesores, «tiene que ser por videollamada y me parece más incómodo». Julio Roda, de 2º de ADE-Derecho, tenía ganas de volver «por ver a los compañeros, pero en casa se está bien». Tienen clase presencial todos los días «a pesar de que somos treinta y muchos». Por ello, señala: «Tengo un poco de miedo al contagio, sobre todo por mis abuelos, ahora los veré menos». El curso universitario con menos tópicos universitarios ya está en marcha.

Una decena de aulas de ocho centros ven alterada su actividad por positivos

El carrusel coronavírico deja nuevas aulas afectadas por positivos, algunas confinadas que ven retrasada su vuelta y quejas de familias que ven cómo se continúan las clases sin pruebas PCR pese a confirmar un caso en un aula. Todo con el añadido de contar con cifras oficiales de la primera semana de la vuelta al cole: 32 clases aisladas de 12 colegios distintos, lo que representan el 0,6 % del total. Durante el día de ayer se conocieron nuevos casos que vacían pupitres. En total, fueron una decena de aulas de ocho centros distintos. Tres de estas fueron en el Profesor Ramiro Jover de València donde la cuarentena de 10 docentes tras un positivo en el claustro ha provocado que tres grupos se queden en casa ante la falta de profesorado. A las dos aulas afectadas la semana pasada se sumó ayer otra más, esta de segundo curso, ya que el maestro correspondiente está a la espera de la prueba y permanece confinado. Un positivo por coronavirus en una aula de segundo de Primaria del colegio San Jaime Apóstol de Moncada activó el protocolo y poner en cuarentena a los 21 niños y niñas del aula.

En Torrevieja, 40 alumnos no pudieron asistir a clase por positivos en dos centros distintos, uno de ellos el CEIP Ciudad del Mar por un alumno de primaria y el otro el colegio privado concertado La Purísima por uno de Bachillerato. Esta cuarentena se amplía a una docente y una monitora en el primer caso y hasta a nueve profesores distintos en el segundo. Si en Els Germanells de Rafelbunyol pensaban recuperar la normalidad ayer, Salud Pública decidió retrasar la vuelta a clase del aula aislada como medida preventiva ante el positivo de una alumna pese a que sus compañeros y profesora ya han dado negativo en las pruebas. El motivo es que los niños sean revisados por su pediatra porque, según informó el alcalde de Rafelbunyol, Fran López, «más vale prevenir que curar». El positivo de una profesora en Monforte del Cid retrasará el inicio de curso en una escuela infantil hasta el próximo lunes y obliga a confinarse a diez docentes así como a la alcaldesa y a las concejalas de Comercio y Educación. En San Vicent del Raspeig también se registró un caso que ha provocado el aislamiento de un aula en el Colegio Victoria Kent al. Asimismo, padres y madres de 15 alumnos del CEIP El Patí de Silla pidieron ayer a las conselleries de Educación y Sanidad la realización de pruebas PCR y el aislamiento de sus hijos tras haber estado en contacto con una compañera que ha dado positivo en la covid-19. Por su parte, desde la Conselleria de Educación confirmaron que la primera semana de curso escolar se saldó con el confinamiento total o parcial del alumnado de 32 clases de 12 centros educativos determinado por las autoridades sanitarias. Esto supone que el 99,4 % de los 1.845 centros del sistema educativo no han tenido incidencia.

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