En los últimos días han corrido las noticias sobre ciclones subtropicales, ciclones tropicales y, lo más de lo más, ciclones tropicales mediterráneos o «medicanes». A algunos les ha resultado divertido todo este trasiego de figuras meteorológicas un poco fuera de sitio, pero reconozco que a mí lo que me van son las que me afectan de verdad, aunque carezcan de nombre y aunque sean borrascas normales. Todo remolino nuboso que gire en sentido contrario a las agujas del reloj en el hemisferio norte y en sentido horario en el sur tiene un giro que llamamos ciclónico y, por tanto, es un ciclón. Es decir, algunos creen que solo son ciclones los que afectan a zonas tropicales y tienen nombres «chulos» en el Caribe o que son llamados tifones en zonas de Asia o de otras formas en otros entornos similares. pero resulta que no, que las borrascas que barren latitudes templadas como las de Europa occidental, también son ciclones, solo que se llaman extratropicales o, simplemente, borrascas. Los ciclones extratropiclaes son normalmente mucho más grandes y se desplazan a mayor velocidad, pero son menos intensos y dejan vientos menos fuertes. Una diferencia fundamental entre los ciclones extratropicales y los tropicales es el de la homogeneidad de la temperatura de la masa de aire, ya que en los tropicales hay aire cálido tanto en altitud como en superficie, pero en los extratropicales hay aire frio en altitud y cálido en superficie.

Lo más interesante del Mediterráneo es que es un mar que en verano es capaz de tener una temperatura lo suficientemente alta como para transformar una borrasca «normal» templada en un ciclón tropical y en los últimos años aún más. No obstante, la mayoría de los «medicanes» o ciclones mediterráneos que se habían identificado hasta ahora no cumplían con eso de tener un corazón cálido en altitud, pero el bautizado como Ianos sí lo ha cumplido y por eso se ha hecho famoso, sobre todo para los aficionados a la meteorología. No obstante, mientras esto pasaba y sin quitarle mérito en potencial de destrucción a Ianos, una borrasca cualquiera normal, sin nombre, ha dejado varios récords de lluvia en 24 horas en muchas zonas del sur de Francia, o una gota fría anónima que fue bautizada erróneamente con el nombre propio de DANA dejo tremendos daños por aquí justo hace un año. Como dicen que decía Deng Xao Ping, «gato negro o gato blanco, lo importante es que cace ratones», pues eso pienso yo de estas situaciones, para mí lo importante es lo que dejen más que lo que sean.