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La caída de Torra inquieta por los presupuestos y los fondos europeos

Puig lamenta el castigo y llama a "construir puentes"

Los síndics del PSPV, Cs y Unides Podem, junto a diputados del PP y Compromís en las Corts.

Los síndics del PSPV, Cs y Unides Podem, junto a diputados del PP y Compromís en las Corts.

Las repercusiones políticas que podrían derivarse de la inhabilitación del presidente catalán Quim Torra no han pasado inadvertidas en suelo valenciano. En el Palau de la Generalitat observan con las orejas tiesas lo que pasa en la comunidad vecina del norte. Fundamentalmente por los efectos que puede tener en los presupuestos del Estado de 2021 y, subsidiariamente, en los fondos que han de llegar de la UE para la recuperación de la covid-19.

Todo es una incógnita en este momento. Con unas siglas: ERC. De la actitud de la izquierda republicana depende mucho de lo que pase en torno al Gobierno en los próximos meses. La presión desde Cataluña sobre el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha bajado en los últimos meses, pero el partido de Oriol Junqueras, Pere Aragonés y Gabriel Rufián entra en modo preelectoral y eso se traduce en que todo puede cambiar.

El panorama no favorece los pactos de los partidos soberanistas catalanes con la Moncloa. Eso puede provocar un retraso de los presupuestos del Estado y abocar asimismo al entendimiento de los socialistas con Ciudadanos, algo que Unidas Podemos y otros partidos del acuerdo de la investidura rechazan. El daño colateral a las previsiones valencianas puede venir por la vía de los 140.000 millones que la UE prevé enviar a España para ayudar a la etapa poscovid. Bruselas condicionaba los fondos a unos presupuestos del Estado adaptados a la nueva situación. La Generalitat se ha presentado como punta de lanza para captar estas ayudas (prevé 410 proyectos por 21.000 millones), pero puede ver cómo se demora la recepción por la falta de presupuestos.

La sentencia del Supremo causó ayer «una impresión de tristeza» en el president Ximo Puig . En una entrevista en la Ser, el jefe del Consell dijo que, desde el punto de vista institucional, la «acción política» que aparta a Torra del cargo es «difícil de asumir». Puig recalcó que si un presidente no cumple la ley no puede hacer que los demás la cumplan, pero lamentó la decisión de inhabilitar a Torra por sus efectos. «Hemos de buscar puentes y no muros. Ha pasado el suficiente tiempo para que todos hagamos un análisis de lo que no se ha hecho correctamente. Hay que profundizar en las vías para el entendimiento», sentenció.

La coordinadora del Bloc y coportavoz de Compromís, Àgueda Micó, tachó la sentencia de «desproporcionada»porque «socava el autogobierno», mientras que el síndic de la coalición en las Corts, Fran Ferri, vio en la condena «un paso más en la judicialización de la política». «Para resolver los problemas políticos lo que hace falta es diálogo y democracia», coincidieron Micó y Ferri. A juicio de la portavoz parlamentaria de Unides Podem, Naiara Davó, «inhabilitar a un president democráticamente escogido es excesivo y alimenta la escalada confrontativa cuando ahora tanto España como Catalunya necesitan soluciones». «La entrada de los jueces en la arena del conflicto político no beneficia a ninguna parte», apuntó la síndica de los morados, partidarios de elecciones inmediatas en Catalunya y de «un nuevo federalismo». Por su parte, los líderes valencianos del PP y Cs rivalizaron ayer en reivindicar a sus partidos como artífices de una inhabilitación que aplaudieron con ganas.

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