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El Consell recurre a la fórmula del PP al hacer asesores a sus conductores

El objetivo es garantizar el servicio tras años de conflicto

Coches oficiales aparcados a las puertas del Palau de la Generalitat en 2008.

Coches oficiales aparcados a las puertas del Palau de la Generalitat en 2008.

Vueltas da la vida. El Consell acabará recurriendo a la fórmula utilizada por los gobiernos del PP para ganar en tranquilidad a la hora de recurrir al coche oficial y acabar por una vez con un conflicto con el colectivo que arrastra desde hace años y que ha puesto en más de un aprieto a los miembros del Ejecutivo.

Los conductores de consellers y conselleras acabarán siendo de nuevo personal eventual, una relación laboral que, en su momento, fue criticada duramente por los partidos de izquierdas cuando estaban en la oposición al considerar que no existía motivo para que un conductor fuera considerado personal de confianza.

«Es una muestra del espíritu caciquil con que se gobierna la Administración», aseguraba en diciembre de 2009 Marga Sanz, diputada y coordinadora de Esquerra Unida, ante la enmienda presentada por el PP de Francisco Camps en las Corts para incluir en la ley de Función Pública que los conductores del presidente y de los consellers fueran personal eventual.

Paradojas de la vida esa misma enmienda, que el Botànic suprimió al llegar a la Generalitat, vuelve de nuevo a las Corts, pero esta vez apadrinada por el PSPV, Compromís y Unides Podemos. Esta enmienda es una de las nueve que el tripartito ha pactado y que, por tanto, será incorporado al proyecto de ley que se encuentra ya en la Cámara.

La enmienda pide añadir al artículo 20 de la nueva ley de Función Pública que impulsa la Conselleria de Justicia que el personal conductor al servicio de los integrantes del Consell sea considerado «personal eventual dadas las funciones de especial confianza». En la práctica, esto supone que cualquier miembro del Consell, como ya ocurre con el presidente de la Generalitat, pueda nombrar libremente a la persona que quiera sea su conductora.

La opción de retomar la fórmula de eventuales se estuvo barajando durante prácticamente toda la pasada legislatura, aunque muchos miembros del Consell, empezando por la propia titular de Justicia, Gabriela Bravo, eran reticentes. Algunos defendían que era la solución a un conflicto con el colectivo que se habían enquistado y ante el cual solo se han puesto parches. Otros en cambio alegaban el desgaste político que suponía aumentar la nómina de eventuales en al menos veinte personas. La medida en realidad tampoco convence a este personal ya que es muy probable que el Consell se los salte y acuda a personal de fuera.

Si no es así, mejorarán sensiblemente sus retribuciones ya que les correspondería un sueldo de 2.500 euros brutos al mes frente a los 1.900 que cobran en la actualidad.

Paradójicamente, el Consell soluciona su problema con lo que podría considerarse una enmienda a la totalidad así mismo.

De hecho, el origen del conflicto estuvo en su decisión de acabar con la figura de eventuales y convertir a los conductores en personal laboral de a pie del parque móvil con excepción del Palau que mantuvo el privilegio.

Ya en 2017 el incendio estaba al rojo vivo. Los conductores decidieron plantarse y dejar de atender los requerimientos de desplazamiento de los miembros del Consell al entender que la Administración había incumplido su promesa de mejorar las condiciones retributivas del colectivo, así como sus condiciones laborales.

Compromís pide titulación para la promoción lingüística

El grupo parlamentario de Compromís ha presentado por su cuenta varias enmiendas a la nueva ley de Función Pública, un borrador que estuvo encallado por las diferencias con el PSPV sobre cómo introducir el requisito lingüístico. Finalmente, hubo acuerdo y Compromís ha renunciado a presentar cambios sobre este asunto. Eso sí intenta afinar en el acceso a puestos determinados, en concreto, para cubrir plazas de promoción lingüística y traducción en la que plantea que en lugar de exigir el C2 de valenciano se pida la titulación en filología catalana . julia ruiz 

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