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El tripartito pacta un presupuesto expansivo con aumentos de personal

Las fuerzas del Botànic asumen la fiscalidad progresiva pero con dudas sobre su alcance y no llegan a un acuerdo sobre el desarrollo de grupos de trabajo

Manuel Mata (PSPV), Pilar Lima (Unides Podem) y Àgueda Micó (Compromís), en la cita del Botànic de ayer en la sede de Unides Podem.

Manuel Mata (PSPV), Pilar Lima (Unides Podem) y Àgueda Micó (Compromís), en la cita del Botànic de ayer en la sede de Unides Podem.

Los partidos del Botànic II volvieron a sentarse en el diván dos meses después de su última sesión de terapia con la negociación de las líneas maestras de los presupuestos como principal frente abierto en el horizonte inmediato. Como anfitriones de la segunda comisión de seguimiento del pacto, Unides Podem partía del objetivo de consensuar a nivel político una hoja de ruta bien definida y de crear una serie de grupos de trabajo sectoriales para ir desplegándola. En lo primero hubo acuerdo, pero en lo segundo no. El PSPV se opuso a constituir estas comisiones a nivel de partidos al considerar que dicha labor es más técnica y corresponde a las Corts.

El principal compromiso que salió de la cumbre es el de pugnar por que se articulen unas cuentas autonómicas lo más expansivas posible, en un contexto de crisis que exige reforzar los servicios públicos. Para ello, las fuerzas que integran el Consell apuestan por reforzar el capítulo 1 a través de incrementos generalizados de personal, con especial incidencia en Sanidad o Educación y en la línea de lo reclamado por todos los departamentos en 2021.

Los socios apretaron al PSPV, que tiene la llave de Hacienda, para no frenar proyectos clave pese a la situación provocada por el coronavirus, que ha puesto patas arriba la agenda de prioridades y obliga a confeccionar las cuentas bajo un nuevo prisma. Cuadrar los intereses de los partidos y las conselleries con los de la hacienda autonómica es más difícil que nunca.

Pese a que en la Ley de Acompañamiento de los presupuestos no figuran modificaciones tributarias, Unides Podem arrancó a sus socios un compromiso explícito para impulsar en 2021 una fiscalidad progresiva, un concepto ambiguo que para los morados debe implicar subidas impositivas a los más ricos, pero cuyo alcance genera dudas en el Botànic. Aunque el PSPV aceptó la iniciativa, los socialistas sostienen que la fiscalidad de la C. Valenciana ya es muy progresiva y que la Generalitat apenas tiene margen para ampliarla por el tramo autonómico del IRPF, a no ser que el Gobierno introdujera nuevos impuestos que el Consell no baraja de momento crear. La subida fiscal puede alejar a la oposición de llegar a un acuerdo con las cuentas.

En la cumbre, Compromís pidió elevar el tono reivindicativo ante el Ejecutivo Central y puso encima de la mesa un listado de agravios, haciendo especial hincapié en la urgencia de un mecanismo para paliar la infrafinanciación y de que se abra la mano con la tasa de reposición de funcionarios. El PSPV respondió poniendo en valor medidas del Gobierno como la ampliación de los ERTE o la supresión del techo de gasto.

Las cifras de deuda y déficit hechas públicas ayer ofrecen una situación que a simple vista puede parecer paradójica para la Comunitat Valenciana. La deuda ha crecido en el primer semestre del año, mientras que el balance contable a fecha de final de julio da un resultado positivo. No es habitual en una comunidad infrafinanciada, aunque en años pasados ha sucedido también en el mes de julio, dado que es cuando se ingresan las liquidaciones del sistema de financiación. Este año han sido especialmente favorable, señaló la Conselleria de Hacienda.

A ello hay que añadir en julio un ingreso extraordinario del fondo no reembolsable del Gobierno por la covid-19 (444,6 millones). La liquidación ha sido también especialmente buena: 1.825 millones, frente a los 1.213 del año anterior. Una diferencia de 600 millones que unida a los 444 del fondo covid implica más de mil millones adicionales con respecto a 2019. El resultado de todo ello es un superávit en julio de 196 millones (en 2018 lo hubo de 123 en el mismo mes y en 2017, de 157).

Por su parte, el endeudamiento sube en el primer semestre del año por el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) derivado del déficit de 2019 y por la operación de refinanciación de deuda por valor de 650 millones que la Generalitat realizó para adelantar la liquidez. Por tanto, el mayor déficit en 2019 ha derivado en un mayor endeudamiento vía FLA (préstamos del Estado) en 2020. Esa es la explicación de Hacienda.

La deuda pública de la C. Valenciana cerró junio con una tasa del 46 % del PIB, al llegar a 49.977 millones. Evidencia «la contundente respuesta» frente a la pandemia, dijo Hacienda.

Las ‘inyecciones’ elevan deuda y bajan déficit

Las cifras de deuda y déficit hechas públicas ayer ofrecen una situación que a simple vista puede parecer paradójica para la Comunitat Valenciana. La deuda ha crecido en el primer semestre del año, mientras que el balance contable a fecha de final de julio da un resultado positivo. No es habitual en una comunidad infrafinanciada, aunque en años pasados ha sucedido también en el mes de julio, dado que es cuando se ingresan las liquidaciones del sistema de financiación. Este año han sido especialmente favorable, señaló la Conselleria de Hacienda.

A ello hay que añadir en julio un ingreso extraordinario del fondo no reembolsable del Gobierno por la covid-19 (444,6 millones). La liquidación ha sido también especialmente buena: 1.825 millones, frente a los 1.213 del año anterior. Una diferencia de 600 millones que unida a los 444 del fondo covid implica más de mil millones adicionales con respecto a 2019. El resultado de todo ello es un superávit en julio de 196 millones (en 2018 lo hubo de 123 en el mismo mes y en 2017, de 157).

Por su parte, el endeudamiento sube en el primer semestre del año por el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) derivado del déficit de 2019 y por la operación de refinanciación de deuda por valor de 650 millones que la Generalitat realizó para adelantar la liquidez. Por tanto, el mayor déficit en 2019 ha derivado en un mayor endeudamiento vía FLA (préstamos del Estado) en 2020. Esa es la explicación de Hacienda.

La deuda pública de la C. Valenciana cerró junio con una tasa del 46 % del PIB, al llegar a 49.977 millones. Evidencia «la contundente respuesta» frente a la pandemia, dijo Hacienda.

El Gobierno desiste de llevar al TC la ley de presupuestos de 2020

La Generalitat y el Gobierno central han llegado a un acuerdo sobre las discrepancias mostradas por este último a varios artículos de las leyes valencianas de Presupuestos y de Acompañamiento para este año, con lo que queda cerrada la controversia y ambas normas no serán recurridas al Tribunal Constitucional. La controversia se ha resuelto en la comisión bilateral con el compromiso de la Generalitat de promover reformas necesarias para adaptar el contenido cuestionada y cumplir la ley estatal sin cambios sustantivos. 

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