Los primeros resultados conocidos ayer del cribado masivo realizado el viernes en la Universitat Politècnica de València tras el brote detectado en el colegio mayor Galileo Galilei confirmaron el complicado escenario epidemiológico al que se enfrenta la comunidad universitaria y que ya adelantó la propia UPV en la noche del domingo, cuando anunció la suspensión de todas las clases presenciales para sus casi 25.000 estudiantes ante el «alto nivel de positivos» que arrojaban los diagnósticos que se iban conociendo de las pruebas.

En una comparecencia ante los medios, la responsable de Sanidad, Ana Barceló, desveló que de las primeras 411 pruebas PCR, 120 han resultado positivas. De estas, 106 corresponden a alumnos del colegio mayor Galileo Galilei, casi nueve de cada diez infecciones, y las otras 14 a «universitarios» ajenos a la residencia estudiantil.

Barceló destacó que estamos ante «el mayor brote» detectado hasta el momento en la Comunitat Valenciana y, aunque no quiso desgranar a qué centros pertenecen las personas positivas, lo que se hará una vez se disponga del total de los resultados, avanzó que «sobre todo» se concentran en la UPV pero que afecta a «una mayoría de universidades, tanto públicas como privadas» aunque «con una menor incidencia» que en la UPV. El Galileo Galilei confirmó ayer por su parte que tiene inquilinos distribuidos por todas las universidades y todos los grados de València.

Por el momento y pese al peligro de expansión de la enfermedad entre otros centros educativos, Sanidad no contempla ni el cierre de aulas ni la instalación de carpas para otros cribados masivos en otras universidades valencianas. «Con el resultado completo se hará el cribado en las aulas correspondientes» y se determinará «qué facultades pueden seguir funcionando».

En cualquier caso, «la presencialidad» en el resto de universidades «no se cuestiona», remató la consellera, que se mostró reacia a nuevos test masivos indiscriminados mientras reivindicó de nuevo la vía valenciana de refuerzo del rastreo y el trazado y la selección a la hora de decretar la práctica de PCR.

Por su parte, fuentes de la Politècnica calculaban ayer que esta situación de excepcionalidad y clases online se prolongará durante unas dos semanas. Así, la dirección del centro se mostraba ayer confiada en poder recuperar una «cierta normalidad» en casi toda la universidad una vez cumplidos esos 15 días mientras reconocía que «alguna clase especialmente afectada» puede tardar más en volver a la presencialidad. El rector de la UPV, Francisco Mora, apuntó asimismo que la coincidencia con algunos festivos resta algo de gravedad al problema, ya que los días de clase presencial perdidos se reducen. En cuanto a las decisiones adoptadas por la Conselleria de Sanidad, Barceló anunció dos principales: el «confinamiento voluntario» de todo el colegio mayor y la suspensión de las prácticas de todos los estudiantes de Ciencias de la Salud de la provincia de Valencia durante los próximos diez días.

Los cientos de alumnos que viven en el Galileo permanecen aislados en esta residencia de gestión privada, ubicada en el interior del campus de Vera, desde el mismo viernes en el que se sometieron a las PCR pese a las dudas legales que flotaron durante el fin de semana al respecto. Barceló reveló ayer que su departamento ha solicitado ya al Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana la ratificación de esta medida preventiva, que entrará en vigor en el mismo momento de la publicación de este aval de la Justicia en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV) y que se prolongará durante los ocho días naturales siguientes. La consellera añadió que esta resolución se espera inminente.

Al ser preguntada sobre si su departamento se plantea adoptar medidas especiales en este tipo de instalaciones en las que se concentran y conviven de forma estrecha multitud de estudiantes que además se interconectan entre sí, la mandataria anunció que Sanidad trabaja junto con la Conselleria de Universidades en el desarrollo de un protocolo para los colegios mayores y las residencias de alumnos, toda vez que agradeció a los rectores la predisposición a la colaboración mostrada desde el estallido de esta crisis.

Los resultados de las 301 pruebas que faltan por analizar se espera que se den a conocer en la jornada de hoy. En cualquier caso, de mantenerse la proporción de positivos arrojada en esta primera tanda y que roza el 30 %, otras 87 personas más estarían contagiadas de covid. En total serían 207 las infecciones relacionadas con este colegio mayor y cuyo origen se sitúa en una fiesta ilegal celebrada en la azotea de la residencia el sábado, 26 de septiembre.

Otro de los daños colaterales de las fiestas ilegales de algunos de los estudiantes del Galileo y del brote provocado que ya contabiliza 120 positivos a falta de más de 300 pruebas ha sido la suspensión de todas las prácticas de los alumnos del ámbito de Ciencias de la Salud de la provincia de Valencia desde hoy y al menos hasta el próximo día 16 de octubre.

Según pudo saber este diario en base a las informaciones aportadas por las distintas universidades que imparten alguna de estas materias relacionadas con la rama sanitaria, el total de estudiantes afectados en Valencia rondaría los 3.500.

La Universitat de València es la que cuenta con un mayor número de alumnos y aglutina a cerca de 2.700, la inmensa mayoría (2.400) en Medicina y Enfermería, dos carreras en las que las prácticas comienzan a realizarse desde el segundo curso, lo que eleva el total de damnificados. Los 300 restantes comprenden a estudiantes de otras carreras como Podología, Fisioterapia, Psicología u Odontología.

Por su parte, la cancelación de las prácticas afectará a otros 600 estudiantes de la Universidad Católica: casi 200 de Medicina y 400 de Enfermería, según los cálculos que la propia universidad proporcionaba ayer.

En la CEU-UCH son 110 los que se quedarán desde hoy en casa. Habían iniciado ya prácticas 45 alumnos de Medicina y 65 de Enfermería. Durante el último año de Medicina, el sexto, es cuando los estudiantes realizan el practicum, en el que van rotando por diferentes especialidades. Por último, la Universitat Politècnica informó de que la medida implica a tres alumnos debido al poco peso de estas especialidades sanitarias en el centro.

Lo que no queda claro por la información facilitada ayer en la rueda de prensa de la consellera Ana Barceló es el porqué de esta medida, limitada únicamente a los estudiantes del ámbito sanitario.

Fuentes de la Conselleria de Sanidad aseguraron ayer a este diario que no está motivada por el hallazgo de ningún positivo vinculado a estas ramas —insistían en que no conocerán la distribución de los mismos entre los diferentes centros hasta disponer de todos los resultados y dar inicio al trazado de los contactos—. Algo que confirman todas las universidades, que aseguran no haber recibido información al respecto de la conselleria sobre cuántos de sus alumnos son positivos.

Con todo, persiste la incógnita de la razón que motiva a Sanidad a cancelar únicamente las sanitarias y no el resto de prácticas. Barceló dijo que la medida está «relacionada con los casos positivos» detectados en la residencia.

La consellera de Universidades pide a Justicia que inicie una investigación

La Conselleria de Universidades ya ha solicitado a Justicia que abra una investigación para aclarar qué ha ocurrido en el Colegio Mayor Galileo Galilei. El departamento que dirige Carolina Pascual ha pedido a la consellera Gabriela Bravo «que abra una investigación de lo ocurrido».

El objetivo es «saber qué ha pasado», según detallan desde la Conselleria de Universidades, para que el de la Galileo Galilei se haya convertido en el brote más importante de la Comunitat Valenciana desde que empezó la pandemia, con 120 positivos confirmados ayer y más de un tercio de PCR por analizar.

Como se puede leer en el documento al que ha tenido acceso Levante-EMV, Pascual escribe a Bravo que pone en su conocimiento la existencia de este brote («que pudiera tener un origen social en el Colegio Mayor Galileo Galilei, de titularidad privada», especifica) para que se adopten las medidas oportunas y, así, aclarar los hechos», por «las dimensiones y relevancia para la comunidad universitaria».

De esta manera, será la Policía Autonómica la que tome las riendas y quien, a su vez, deberá coordinarse con otros cuerpos policiales (tanto Policía Local como Nacional) y ver si hay denuncias sobre las fiestas realizadas en el colegio mayor los días antes de que el brote se confirmara, tal y como se ha podido ver en diferentes vídeos y redes sociales y han hecho públicos algunos estudiantes.

No obstante, según ha podido saber este periódico, a pesar de que la Policía se ha personado en septiembre varias veces en el Galileo Galilei, no constan denuncias presentadas y, de ser así, la Conselleria de Justicia —que es la que tiene las competencias—, no podría sancionar a la residencia de estudiantes, ubicada en una parcela privada del Campus de Vera.

Precisamente por este motivo, la Universitat Politècnica de València (UPV) no tiene capacidad para sancionar directamente, si se considerara que la gerencia del colegio mayor no ha actuado correctamente. Por eso, ayer, el rector Francisco Mora afirmó que la Politècnica «abrirá una investigación con los estudiantes, no con el Colegio Mayor», y anunció que se iniciarán «expedientes informativos» a los alumnos «que no se han comportado como este código indica y ponen en riesgo a otros compañeros». En concreto, se aplicará el Código de Convivencia, un «código de honor» e instrucción interna basada en el Decreto Ley de 1954 y en la que tendrán que buscar «el encaje» a la situación actual, apuntó el rector, que compareció ayer a primera hora, junto a la consellera Pascual, en un campus sin estudiantes.

Además, la universidad aseguró que dará «a la autoridad oportuna aquella información que hemos podido recopilar internamente».

En cuanto a las fiestas en el colegio mayor, el rector reconoció su asombro: «los mayores sorprendidos somos nosotros, me sorprende que puedan hacer fiestas en una residencia y que se les escape a los gestores». Desde la residencia explicó que les comunicaron que «no lo sabían» y «no estaban al tanto» de las celebraciones.

Según apuntó la consellera, se decidió cerrar el campus de Vera de la UPV a la presencialidad de los alumnos por «seguridad, protección y contención del brote; era la mejor medida y estaba prevista».

Ayer, Pascual también se reunió telemáticamente con los cinco rectores de las universidades públicas valencianas y la responsable de Sanidad, Ana Barceló. Entre otros aspectos, trataron la importancia de concienciar a los jóvenes para que no olviden las recomendaciones sanitarias contra la covid-19 en su ocio nocturno (aunque sea en espacios privados); la necesidad de un protocolo específico para los colegios mayores; y la dificultad de poder gestionar los casos de coronavirus y el rastreo de estudiantes sin SIP valenciano, como adelantó este periódico.

3.500 alumnos se quedan sin prácticas sanitarias

Otro de los daños colaterales de las fiestas ilegales de algunos de los estudiantes del Galileo y del brote provocado que ya contabiliza 120 positivos a falta de más de 300 pruebas ha sido la suspensión de todas las prácticas de los alumnos del ámbito de Ciencias de la Salud de la provincia de Valencia desde hoy y al menos hasta el próximo día 16 de octubre.


Según pudo saber este diario en base a las informaciones aportadas por las distintas universidades que imparten alguna de estas materias relacionadas con la rama sanitaria, el total de estudiantes afectados en Valencia rondaría los 3.500. 


La Universitat de València es la que cuenta con un mayor número de alumnos y aglutina a cerca de 2.700, la inmensa mayoría (2.400) en Medicina y Enfermería, dos carreras en las que las prácticas comienzan a realizarse desde el segundo curso, lo que eleva el total de damnificados. Los 300 restantes comprenden a estudiantes de otras carreras como Podología, Fisioterapia, Psicología u Odontología.


Por su parte, la cancelación de las prácticas afectará a otros 600 estudiantes de la Universidad Católica: casi 200 de Medicina y 400 de Enfermería, según los cálculos que la propia universidad proporcionaba ayer.


En la CEU-UCH son 110 los que se quedarán desde hoy en casa. Habían iniciado ya prácticas 45 alumnos de Medicina y 65 de Enfermería. Durante el último año de Medicina, el sexto, es cuando los estudiantes realizan el practicum, en el que van rotando por diferentes especialidades. Por último, la Universitat Politècnica informó de que la medida implica a tres alumnos debido al poco peso de estas especialidades sanitarias en el centro.


¿Prevención o peligro?


Lo que no queda claro por la información facilitada ayer en la rueda de prensa de la consellera Ana Barceló es el porqué de esta medida, limitada únicamente a los estudiantes del ámbito sanitario. 


Fuentes de la Conselleria de Sanidad aseguraron ayer a este diario que no está motivada por el hallazgo de ningún positivo vinculado a estas ramas -insistían en que no conocerán la distribución de los mismos entre los diferentes centros hasta disponer de todos los resultados y dar inicio al trazado de los contactos-. Algo que confirman todas las universidades, que aseguran no haber recibido información al respecto de la conselleria sobre cuántos de sus alumnos son positivos.


Con todo, persiste la incógnita de la razón que motiva a Sanidad a cancelar únicamente las sanitarias y no el resto de prácticas. Barceló dijo que la medida está «relacionada con los casos positivos» detectados en la residencia.