Pere el Cerimoniós no imaginaba el Segle d’Or valenciano solo unos años después de una peste desoladora. Y pasó. Con esa imagen esperanzadora en tiempos difíciles ha comenzado el president de la Generalitat, Ximo Puig, su discurso del 9 d’Octubre, una celebración marcada de principio a fin por la pandemia del coronavirus.

Levantarse después de cada caída. De eso saben los valencianos en su Historia. Y ese ha sido uno de los ejes de la alocución de Puig.

Ese y la reivindicación de los que no salen en los libros de Historia pero la protagonizan, los peones que hacen que todo pase en silencio. Y lo mismo será ahora, ha venido a decir. “La humilde letra minúscula es la que determinará la evolución de la pandemia”, ha dicho.

Un ejemplo de esas historias en minúscula es la de Luis Vidal Domínguez, músico de la banda de Agres que estuvo 46 días en una UCI por la covid-19. Ha perdido masa muscular y recursos físicos, pero ya ha vuelto a coger la flauta. Como también tomaron sus hijas los instrumentos para salir a tocar en los balcones el pasado 19 de marzo. Es la metáfora que ha dejado Puig: “Es el momento de volver a tocar”. “Resistencia y no rendición. Esperanza y no resignación. Futuro y no nostalgia”, ha resumido.

Además del contenido emocional, el parlamento del president ha tenido un componente político también. “Es tiempo de alianzas: entre generaciones, entre el Estado del Bienestar y los sectores productivos y entre territorios”. Está en la línea de los acuerdos de reconstrucción rubricados antes del verano e impulsados desde el Palau de la Generalitat.

Ha reivindicado el Estado del Bienestar y una Comunitat Valenciana “más verde, digital y protectora con el revulsivo del apoyo europeo”, pero al tiempo ha aportado una puntada de realidad al afirmar que “el gasto actual deberá ser pagado por la generaciones futuras”. “No las podemos hipotecar más de lo necesario”. Por ello, ha pedido máxima eficiencia en el gasto.

En la misma línea, ha abogado por la convivencia pacífica y productiva entre el sector público y el privado. “Es hora de fortalecer esa alianza”, ha señalado.

La tercera alianza que ha reclamado es la de los territorios. El mensaje ha sido para España y, encubierto, para la comunidad de Madrid. Ha dicho: “Frente a los territorios de confrontación, la Comunitat Valenciana es sinónimo de unidad y estabilidad y serenidad”. De “acuerdo, gestión y sentido común”.

Y ha añadido: “España ha de reaccionar, como ha hecho Europa”. ¿Qué España?”, se ha preguntado. La “vía valenciana” de esa España que reacciona es de “más cogobernanza, mayor igualdad financiera, más conexión emocional entre las partes y el todo”.