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Día de la Comunitat Valenciana

Nou d'Octubre de 2020: un año de 'Senyera' en casa

Los actos en la calle quedan muy cercenados y se insta a llenar los balcones de enseñas

La «Senyera» no bajará este año a la calle.

La «Senyera» no bajará este año a la calle.

Las fiestas son, sobre todo, calle. Y la calle lleva mucho tiempo en crisis cuando se habla de fiestas. La de todos los valencianos no va a ser menos y, además del programa, existe el «no programa»: aquellos eventos que han quedado cercenados, cuando no eliminados por cuestión de seguridad. Por eso, la de 2020 será recordada como la festividad en la que la Senyera, como no había ocurrido en más de 50 años, se quedó en casa, en la Casa Grande, sin salir. Pero desde hace ya varias semanas el ayuntamiento decidió suspender la Procesión Cívica, apelando a que el concepto «espectadores aguardando de forma multitudinaria durante mucho tiempo» es una de las premisas menos recomendadas en la profilaxis general de la ciudad. El mismo motivo por el que la entrada de Moros y Cristianos o el 9 d’Octubre a Russafa, con todos sus festejos previos, también ha quedado suspendida hasta el año que viene. Se quería, en este caso, que sirviera como homenaje al calendario festivo, pensando que a estas alturas estaría derrotada la pandemia. Tendrá que esperar. Por todo ello, la presencia de ciudadanos en València es toda una incógnita, en el sentido de si, vistas las limitaciones, no habrá traslado masivo a segundas residencias.

De esta forma, el programa se basa en la Senyera. Tanto las que se insta a lucir en los balcones, como la que presidirá la jornada en el Salón de Cristal. A mediodía se celebrará un homenaje a la enseña y el público podrá contemplarla desde las tres de la tarde.

Se ha suspendido también la pirotecnia grande de la plaza por el mismo motivo, lo que ha servido al PP para criticar la paradoja: «Propusimos que la Senyera bajara por lo menos a la calle, sin procesión. Se dice que no para evitar que venga gente. Y, sin embargo, anuncian una mascletà, por muy simbólica que la hayan llamado, desde la azotea del Ayuntamiento». Narciso Estellés, viceportavoz de Ciudadanos, será el encargado de representar la versión reducida del abanderado. En esta ocasión sólo tendrá que desplazarla desde el archivo al Salón, ida y vuelta.

Donde sí que habrá disparos más contundentes será en las poblaciones. Aprovechando el «stock» que había de lo no disparado en Fallas, la forma de retener a un importante número de gente para que no vayan al centro es llevarles un aliciente a la puerta de casa. Así, habrá mascletà en los lugares más amplios de Beniferri, Benimàmet, Borbotó, Castellar, Poble Nou, La Punta, La Torre y Massarrojos.

Pero andar por la calle, sentarse a tomar algo y aprovechar todo aquello que se permite cualquier otro día está permitido. De hecho, el 9 d’Octubre, habitualmente asociado a un día soleado, quedará respetado por la meteorología (no ocurrirá lo mismo al día siguiente, cuando se prevén lluvias). Por ello también permanecerán abiertos los museos ciudadanos: Almoina, Museu d’Història, Casa Blasco Ibáñez y Refugio de Serranos, con visitas guiadas, y que tendrá continuidad el sábado y el domingo.

La Delegación de Gobierno sí que ha autorizado las manifestaciones identitarias, que se desarrollarán a lo largo del día. Y las habrá de diferente tinte. La más importante, la de la Comissió 9 d’Octubre se ha sustituido por una concentración simbólica. Partidos y asociaciones minoritarias y la Coordinadora Obrera Sindical completarán con marchas y concentraciones una jornada más diferente que nunca.

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