Dentro de los delitos contra la seguridad vial, la conducción bajo los efectos del alcohol sigue siendo un año más el caballo de batalla con el que deben lidiar penalmente los tribunales, la Guardia Civil de Tráfico y las distintas policías locales para poner coto a las cifras de accidentes con heridos y víctimas mortales. El pasado año 2019 un total de 2.689 valencianos fueron puestos a disposición judicial por conducir bajo la influencia de bebidas alcohólicas, según los datos de la memoria anual de la delegación de Seguridad Vial de la Fiscalía de Valencia. Como dato, 76 de los detenidos por la Guardia Civil cuadruplicaban la tasa permitida tras dar más de un miligramo por litro de aire espirado, o incluso la sextuplicaban en alguno de los casos.

La Fiscalía Provincial de Valencia pone la lupa también sobre el bajo índice de diligencias que le han llegado a la sección de seguridad vial de delitos por conducción bajo los efectos de las drogas. Así, aprecia «una creciente y amplia persecución sancionadora administrativa y una muy limitada o casi inexistente persecución penal» de aquellos conductores que circulan tras haber consumido sustancias estupefacientes. Por ello, advierte que este hecho «conlleva la posibilidad de que queden fuera del ámbito penal supuestos que pueden entrañar un grave riesgo».

El trasfondo de esta situación es que en la práctica, al tratarse de un mismo delito, el 379.2, en caso de dar positivo en alcohol se tramita la alcoholemia y no el consumo de drogas, en el que se debe acreditar su influencia en la conducción. Además, si no hay un accidente con heridos, y se le realiza la prueba de tóxicos al conductor con el drogotest, salvo que los signos externos sean muy evidentes, se queda en una simple sanción administrativa.

Otro de los delitos contra la seguridad vial más común es la conducción sin carné o con el permiso retirado. Así, 424 personas detenidas por la Guardia Civil fueron investigadas en la provincia de Valencia durante el 2019 por este delito, 400 hombres y 24 mujeres. Es decir, solo un 5,7% de los infractores que iban al volante sin carné eran mujeres. De igual modo, 198 habían perdido la totalidad de los puntos del permiso, 158 circulaban pese a que jamás lo habían obtenido, 51 tenían el carné retirado de forma cautelar por el juez y 17 de ellos conducían pese a que habían sido condenados a la privación del mismo.

Asimismo, medio centenar de conductores fueron acusados de un delito del 383 contra la seguridad por negarse a someterse a la prueba de alcoholemia en 2019. Cada vez la gente se niega más a someterse a dichas pruebas, hecho que se refleja en un aumento del 166,7 por ciento de las diligencias previas abiertas por la sección de Seguridad Vial de la Fiscalía de Valencia. Así, se ha pasado de nueve diligencias previas por negativa a la realización de pruebas de alcohol o drogas en 2018 a 24 el pasado año.

Llama la atención también que en todo el año 2019 no se adoptara ninguna medida de prisión provisional contra acusados de delitos contra la seguridad del tráfico. Aunque en estas estadísticas no se incluyen aquellos que a su vez hayan sido imputados por un homicidio imprudente o lesiones graves —el método de registro no es fiable— derivadas de los otros delitos como son la conducción a velocidad excesiva, bajo la influencia del alcohol o las drogas, conducción temeraria, con desprecio para la vida, conducción sin permiso o negativa a la realización de pruebas.

Muere una joven de 22 años al volcar su coche en Pinoso

Una joven de 22 años falleció ayer al volcar su coche en un accidente de tráfico ocurrido en Pinoso, a un kilómetro de esa localidad del Vinalopó Medio. El accidente se produjo a las 10.00 horas y los bomberos de Elda extrajeron a la joven del turismo donde había quedado atrapada en estado muy grave. Minutos después fallecía mientras recibía atención médica. La fallecida, Andrea, trabajaba en un prestigioso restaurante de Pinoso al que se dirigía tras dejar a su pareja en su casa. «Es una gran pérdida, era una joven simpática, jovial y muy querida y apreciada en todo el pueblo», ha dicho su alcalde.

Abandonar el lugar del accidente es delito

El artículo 382 bis del Código Penal, que entró en vigor el pasado año, recoge el delito de fuga por el cual se castiga con penas de hasta cuatro años de prisión al conductor de un vehículo a motor o ciclomotor que «voluntariamente y sin que concurra riesgo propio o de terceros, abandone el lugar de los hechos tras causar un accidente en el que fallecieran una o varias personas» o en el que ocasionara lesionados.

Este nuevo delito viene a complementar la conocida omisión del deber de socorro, difícil de probar en la práctica y por el que muchos infractores lograban eludir una condena al producirse el accidente en vía urbana, existir la posibilidad de que otras personas lo socorrieran o haber fallecido en el acto la víctima.

Aunque al tratarse de un delito que todavía no parece registrado en el sistema con el que trabaja la Fiscalía de Valencia, la delegación de Seguridad Vial tiene constancia de al menos tres asuntos por un delito de abandono del lugar del accidente. De igual modo, el subsector de Tráfico de la Guardia Civil contabilizó siete casos por esta tipología delictiva en 2019.

Si se acredita una acción imprudente del conductor, la pena de prisión va de los seis meses a los cuatro años y una privación del derecho a conducir de uno a cuatro años. Mientras que «si el origen de los hechos que dan lugar al abandono fuera fortuito le corresponderá una pena de tres a seis meses de prisión y privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores de seis meses a dos años».