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El Gobierno solo gastó el año pasado la mitad de lo previsto en el Xúquer

La Confederación Hidrográfica ejecuta el 54,60 % de las inversiones reales y deja atrás la mejoría de 2018 cuando alcanzó casi un 70 %

Una imagen de archivo del río Xúquer.

Una imagen de archivo del río Xúquer.

La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) solo ejecutó el 54,6 % de las inversiones reales previstas en los presupuestos para el año 2019. De los 11.986.220 millones designados para el ejercicio anterior, gastó exactamente la mitad, 6.544.407 millones. Donde menos nivel de cumplimiento se refleja es en el capítulo de nuevas obras y bienes destinados al uso general, donde se han invertido 695.526 euros de los 3.215.250 euros estipulados, un 21,63 % de lo planificado inicialmente.

En cuanto a la reposición de infraestructuras, se alcanza un 75,39 % al consumir casi tres millones de los 3,7 fijados para el año 2019. El apartado de Inmaterial consume el 110,61 % del capítulo 6 al superar la cantidad prefijada de los 1,7 millones a los 1,9. En 2018 el grado de ejecución en inversiones reales fue un poco mayor, un 69,62 %, con diez millones de los catorce y medio contemplados. El año con la inversión más baja fue 2017, con solo el 12,24 %. De los 30,9 millones asignados, se consumieron solo 3,7.

Lo cierto es que el grueso de las cuentas anuales del organismo de cuenca se lo llevan los gastos de personal con más de quince millones, de los cuales se han ejecutado casi catorce. En este capítulo, el grado de ejecución se sitúa en el 90,14 %. Y destaca que los incentivos al rendimiento supongan un 127,75 %, al pasar de los 481.200 euros iniciales a los 585.837 gastados finalmente.

A falta de los datos del primer semestre de 2020, el senador Carles Mulet (Compromís) preguntaba al Gobierno por las intervenciones este año tanto de la Confederación del Júcar, como la del Segura y el Ebro en territorio valenciano.

La respuesta, una retahíla de actuaciones aunque sin especificar la cuantía de las obras, que en su mayoría se refieren a la retirada de árboles caídos y en mal estado, restos vegetales o cañaveral de la exótica invasora Arundo donax. Así figura en una contestación del organismo de cuenca. Se trata de casi un centenar de intervenciones en sesenta y cinco municipios con barrancos, ríos y ramblas pertenecientes a la CHJ.

El bajo nivel inversor de la a Confederación Hidrográfica del Júcar es algo crónico. Levante-EMV ha publicó hace meses que en el espacio de apenas siete años solo había cuantificado 2 millones de los 127 previstos para la regeneración y mejora de la vegetación de cauces en la demarcación.

La Estrategia Nacional de Restauración de Ríos incorporaba en la planificación 2009-15 diez proyectos, de los que solo uno afectaba exclusivamente a actuaciones de conectividad longitudinal. Algo que la crisis económica de 2008 se llevó por delante.

Según el último informe de seguimiento, correspondiente a 2018, de esos dos millones presupuestados, 400.000 euros fueron a parar al Tancat de la Pipa, en el Parc Natural de l’Albufera, para el mantenimiento de hábitats y adecuación para el uso público. Algo que demuestra el «lento ritmo» en el desarrollo de las actuaciones, tal como admite el propio organismo de cuenca en sus documentos de planificación.

Más caudales y restauración de riberas en el plan 2021-27

El Plan Hidrológico del Júcar 2021-2027 admite en su resumen de temas importantes los reiterados incumplimientos del organismo de cuenca en las últimas décadas. Así, a unas semanas para que concluya el plazo de alegaciones a la próxima planificación, el organismo autónomo - dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica-, se marca como uno de los grandes objetivos avanzar en garantizar un régimen de caudales ecológicos en una demarcación con graves alteraciones ambientales. También plantea reforzar las actuaciones de restauración mediante la priorización de aquellas zonas que hayan sido declaradas reserva natural tanto fluvial como subterránea. Otros objetivos señalados por los técnicos pasan por priorizar las actuaciones de restauración y recuperación ambiental en el río Vinalopó, donde se plantea una intervención integral o en el Alto Júcar, donde las numerosas centrales hidroeléctricas alteran el régimen natural. También en el Alto Turia, donde la ocupación del espacio fluvial y el elevado número de azudes provocan presiones importantes y el Alto Palancia, donde los azudes y las extracciones también provocan que se encuentre en riesgo de no alcanzar los objetivos ambientales. 

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