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Siete meses sin el refugio de los mayores

Las restricciones sanitarias por la pandemia mantienen cerrados los hogares de jubilados que servían de lugar de reunión para la tercera edad - Las asociaciones de pensionistas alertan de que necesitan socializar: "En casa se cogen depresiones"

Siete meses sin el refugio de los mayores

Siete meses sin el refugio de los mayores

Tener más de 65 años en tiempos de pandemia limita mucho los pasos. Ser considerada persona de riesgo provoca que las precauciones crezcan y se conviertan en prohibiciones. «A las personas mayores nos han dejado en la Fase 2». De esta forma tan lacónica define la situación Rafael Bou, jubilado de Massanassa y presidente comarcal de la Asociación de Pensionistas, mientras señala la puerta del centro de convivencia sin actividad desde marzo.

«El 10 de marzo nos adelantamos al estado de alarma y decidimos cerrar todos los centros, hogares del jubilado y asociaciones de mayores y a día de hoy continúan cerrados a cal y canto», lamenta el presidente de la Federación Provincial de Asociaciones Democráticas de Pensionistas y Jubilados (UDP) de València, Diego Alcázar, a la que están adscritas 241 entidades. Los primeros fallecidos ya mostraban que la edad era un riesgo de complicaciones ante el virus del que todavía se sabía poco, por eso, decidieron blindarse.

Lo que se pensó que sería una medida momentánea se ha alargado en el tiempo. «Me llaman constantemente para que diga que se abran los locales, pero no depende de mí, la orden es de la Conselleria de Igualdad y de los ayuntamientos», expresa Alcázar, quien asegura que abrir puede traer «graves consecuencias» si se producen contagios. Así, el cierre de hogares del jubilado es mucho más que un problema de ocio, en el caso de las personas mayores llega a ser también de salud. «La gente en casa coge depresiones», indica Bou.

«El centro de mayores era el refugio para mucha gente, un lugar de reunión en igualdad de condiciones y donde ejercitar la mente y socializar», cuenta Alcázar que pone encima de la mesa uno de los grandes dramas de las personas mayores: la soledad. Actividades como jugar la partida del dominó, leer el periódico o hablar con otras personas de su edad sirven de estímulo mental mientras que también hay clases que van relacionadas con el ejercicio físico como hacer taichí o bailar.

Otro de los problemas que señalan desde la UDP València del cierre de estos locales es de ámbito económico. En algunos de estos hogares de jubilados y clubes de pensionistas dependientes de ayuntamientos se sirven comidas a precios populares financiados por los consistorios. «Hay muchos jubilados con una pensión muy baja y en los centros tenían una forma de comer barato y con una dieta marcada por nutricionistas», explica Alcázar. Por ello, desde la federación están reclamando a los ayuntamientos que se encarguen del suministro de alimentos a aquellas personas con más necesidades.

Otro de los asuntos que ponen encima de la mesa es la crisis que afecta a las cafeterías y otras actividades profesionales como peluquería o monitores de tiempo libre que van ligadas a estos hogares del jubilado. Algunos de estos servicios han podido ser retomados con medidas que permiten su actividad, pero no la restauración ligada a estos locales que sigue sin ingresos desde marzo.

Ramón Biforzos es presidente de otra organización para la tercera edad, la Asociación GMT de València. «Todas nuestras actividades están suspendidas para todo el año y al ritmo que vamos... seguirán así bastante tiempo». Para paliar la soledad de algunas de las personas asociadas, especialmente durante el confinamiento, voluntarios de la entidad han dedicado parte de su tiempo a llamar a quienes tenían más de 75 años, más de 1.600 llamadas en total. También están organizando una convención lúdica telemática «para distraerlos un poco».

Este paso a las actividades cibernéticas es uno de los asuntos que pone encima de la mesa José Vicente Rodrigo, secretario general de UDP. «Hay que reinventarse. Tenemos que introducir las nuevas tecnologías en las personas mayores cuanto antes porque durante un tiempo todo va a ser online», indica Rodrigo. «Las actividades que hacíamos antes no se pueden hacer y no podemos estar dos años sin hacer nada», añade el secretario general.

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