En los últimos días se suscitan constantes polémicas entre decisiones técnicas y decisiones políticas. Lo cierto es que, como ya comenté en la última columna, el otro día algunos políticos consideran que sólo ingenieros, médicos o arquitectos, por ejemplo, son técnicos de verdad, mientras que otros profesionales, como los geógrafos, los sociólogos, los historiadores, o los filólogos son más bien opinadores subjetivos. Por lo que a mi disciplina respecta, la Geografía, resulta que elaborar por ejemplo cartografía de riesgo que delimite zonas de riesgo de inundación no deja de ser más que una opinión mientras que algunos responsables políticos creen que lo que hay que hacer es “limpiar” los cauces y construir nuevas infraestructuras para mantener urbanizadas o poder ocupar zonas inundables “sin miedo”. No obstante, también tengo que decir algo de la presunta supremacía e infalibilidad de lo técnico frente a lo político. ¿Recuerdan ustedes cuando, por ejemplo, se ligaban condiciones climáticas y pandemia y ha resultado que el calor no mató al virus y que países de todo tipo en el mundo y regiones de todo pelaje en España tienen índices dispares de incidencia? Las decisiones políticas deben más o menos basarse en razones técnicas, pero no conviene olvidar que sobre esas decisiones intervienen disciplinas distintas que aconsejan acciones contrapuestas y que, dentro de una misma disciplina, como la medicina o la epidemiología, tampoco existe la unanimidad. No relativizo las cosas, pero solo creo que no es fácil una gestión política que debe compensar cuestiones de muy diversa índole. Tampoco defiendo, obviamente, las decisiones políticas que se saltan a la torera los consejos técnicos más claros, y de eso también hay mucho en España y en el mundo. No obstante, cuando el otro día un buen número de científicos decían que los políticos gestionan mientras ellos son los que saben no pude evitar recordar mi época de gestión como simple presidente de una cooperativa agraria, que eso también es política, en la que te das cuenta de que no puedes aplicar aquello que crees más lógico desde un punto de vista técnico y desde fuera. Muchos de los que critican toda decisión política deberían al menos pasar en algún momento por la gestión, aunque fuera la de una comunidad de vecinos, para darse cuenta de que tomar decisiones no es lo mismo que aconsejar como técnico desde fuera. Una cosa es que las decisiones deban basarse en criterios técnicos y otra cosa es que no deban también estar sujetos a un criterio político que debe tener en cuenta muchas cosas a la vez. Mientras tanto hay un técnico que está por encima de todo, el judicial, que acaba decidiendo en última instancia cosas muy distintas ante