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El comercio autorrestringe sus horarios ante la pérdida de clientes

Las pequeñas empresas reducen sus tiempos de apertura hasta en un 40 % para limitar los costes ante el desplome de ventas por la covid

Un comerciante de València prepara la reapertura de su local el pasado 30 de abril. | F. CALABUIG

Un comerciante de València prepara la reapertura de su local el pasado 30 de abril. | F. CALABUIG

Actualmente solo la hostelería y el ocio nocturno están soportando restricciones legales derivadas de la evolución de la pandemia en la Comunitat Valenciana, pero no son los únicos que sufren las consecuencias de la crisis de la covid, que está provocando que algunos sectores se autoregulen con limitaciones para permitir la subsistencia de su negocio al menos en el corto plazo. Es el caso del comercio, que sobrevive aletargado con una especie de servicios mínimos autoimpuestos con el objetivo de ajustar los gastos y con la esperanza puesta en la inminente campaña navideña.

La reducción de horario es la fórmula más común que se está utilizando entre el pequeño comercio para evitar cierres definitivos en estos momentos de incertidumbre, como confirman desde Confecomerç y Grecotex. Con muchos negocios acogidos a los ERTE —solo en la última semana se han solicitado 223 expedientes que afectan a 1.988 personas en la Comunitat Valenciana, según datos de la Conselleria de Economía de ayer mismo— los empresarios están haciendo malabares para poder mantener un horario suficiente para prestar servicio a sus clientes y que a la vez no suponga una carga excesiva de salarios en época de vacas flacas.

Pero el punto de equilibrio es complicado, por lo que muchos establecimientos han optado por reducciones drásticas de su horario de apertura. Por ley, el máximo se sitúa en 90 horas semanales, de lunes a sábados, sin contabilizar los once domingos y festivos al año en los que se permite la actividad.

Es decir, hasta 15 horas al día. Sin embargo, la gran mayoría está operando entre seis y ocho horas diarias actualmente. «Al mediodía cierran prácticamente todos», coinciden ambas asociaciones de comerciantes, que apuntan a que este tipo de limitaciones es generalizada en el sector. En muchas ocasiones, la apertura queda reducida a tres horas por la mañana y tres por la tarde, cuando antes «era frecuente» abrir desde las 10.00 hasta las 20.30 horas de forma ininterrumpida. Los centros comerciales y las grandes superficies son quienes están soportando mejor el maremoto y de momento mantienen sus dinámicas de apertura.

Ni ventas ni comisiones

Pero la desaparición del turismo internacional desde verano y la menor afluencia de peatones en las calles pasa factura al pequeño comercio, que ya estaba en plena reorientación del modelo de negocio antes de la pandemia por los efectos del comercio online. Internet y la pandemia han terminado por conformar una tormenta perfecta para las pymes.

Reducir el horario de atención disminuye las opciones de venta y lo segundo termina por propiciar lo primero. Es el círculo vicioso en el que se encuentran los pequeños comerciantes valencianos, un problema que se ramifica también hasta afectar a sus plantillas de trabajadores.

El descenso de las ventas y de horarios comporta también, especialmente en el sector textil, un descenso en el salario de los empleados. Los trabajadores están padeciendo esta limitación horaria en sus nóminas: las horas extra han desaparecido y la menor afluencia exige a su vez menor personal de cara al público. Una situación que se agrava con la pérdida de las comisiones de venta, un complemento importante y muy extendido en el ámbito del textil, recuerda Grecotex.

De cara al futuro, las esperanzas del sector se depositan en la campaña de Navidad. De ella dependerá el futuro inmediato del comercio, que este año verá además limitados los actos promocionales típicos de la época, como la Shoppening Night.

Los peluqueros piden rebajar el IVA para evitar cierres masivos

El Gremio de Peluqueros de València se unió a la reclamación que el sector realizó en toda España para exigir al Gobierno la rebaja del tipo de IVA del actual 21 % al 10 %. En algunas zonas, la protesta estuvo acompañada de paros, algo que la federación valenciana descartó. «Perder un día tal como está la cosa no es la solución», explicaba Paco Fortea, presidente del Gremio en València. El sector alerta de que ya ha cerrado entre un 15 % y un 20 % de salones y «habrá más» si no se reciben ayudas.

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