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Educación pide a los centros que adapten el temario de todas las áreas

La conselleria recomienda adecuar las clases a los entornos virtuales de aprendizaje en una nueva guía de apoyo metodológico a los docentes

Dos escolares estudian en casa con sus cuadernos y consultando las tabletas. | EFE/KAI FÖRSTERLING

La Conselleria de Educación ha hecho llegar a los centros una nueva herramienta que tiene que servir de guía para este curso marcado de lleno por la covid-19. En concreto, el último texto que ha remitido Educación ofrece recomendaciones para el «Apoyo metodológico para la adaptación de las programaciones didácticas 2020-21». El documento incide en las instrucciones ya conocidas: la necesidad de centrarse en la transmisión de los conocimientos más esenciales que no pueden dejar de impartirse al alumnado; intentar contrarrestar y recuperar lo fundamental del temario no impartido presencialmente el curso pasado; y avanzar hacia una mayor personalización de la educación.

La guía se basa tanto en la normativa de los últimos meses dictada tanto por el Ministerio de Educación como por la conselleria, y pide que «los centros adapten en todas las etapas y enseñanzas, sus programaciones didácticas de varias áreas, materias, ámbitos o módulos para 2020-21, con la finalidad de recuperar los aprendizajes imprescindibles no conseguidos». En estas «competencias básicas imprescindibles» se incluyen, entre otras, la digital o matemática, la comunicación lingüística, y las competencias sociales y cívicas.

Como parte de la respuesta educativa que debe darse en el contexto actual, la conselleria también pide que se adecuen las clases a los «entornos virtuales de aprendizaje» y que se enseñe al alumnado a tener «la autonomía necesaria» para hacer uso de estos entornos virtuales.

Asimismo, sobre la programación, la nueva guía apunta que esta debe ser «múltiple y multinivel» y con «unidades didácticas flexibles», para responder a las «expectativas, posibilidades y fortalezas», de los estudiantes, de los que se habrán detectado sus necesidades educativas (para lo que ayudarán los informes individualizados de final del curso pasado) . También detalla que las actividades deben ser «abiertas», con materiales «variados y polivalentes».

En cuanto a la docencia semipresencial —que se ha tenido que adoptar en algunos centros a partir de 2º de ESO—, «el trabajo autónomo en el domicilio se puede estructurar de manera combinada mediante tareas que hay que desarrollar con material didáctico en formato en papel (el mismo que se utilice en el aula) combinado con material en línea» (en la plataforma Aules), y se esoecifica que, entre los recursos, debería haber «vídeos explicativos, webs de referencia, documentos... de lo que se está impartiendo en el aula».

En cuanto a las notas y los suspensos, fuentes de la conselleria apuntan que «son los centros educativos y más concretamente los departamentos de cada asignatura, los que definen cómo aplicar la flexibilización de la evaluación» —para lo que el ministerio dio libertad—, y adaptarse, así, a «a las circunstancias de cada centro, aula y alumno».

«Hay que promocionar el trabajo autónomo del alumnado»

Durante la suspensión de la actividad educativa presencial —por ejemplo, por la cuarentena de un grupo— la guía apunta que «la interacción entre el alumnado y profesorado no podrá desarrollarse siempre en tiempo real», por lo que hay que «promocionar el trabajo autónomo del alumnado».

En cuanto a la docencia «sincrónica» (el alumnado que está en casa se conecta a la clase que el profesorado da presencial para la otra parte del grupo), esta «tendría que utilizarse de manera puntual», dice la guía. De hecho, esta modalidad no se contempla en ninguna instrucción de Educación.

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