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Compromís aprieta para aumentar el gasto y aboca a negociar "in extremis"

Hacienda mantendrá la partida de la infrafinanciación tras contemplar su eliminación

Vicent Soler, camino del Palau de la Generalitat. | GERMÁN CABALLERO

Vicent Soler, camino del Palau de la Generalitat. | GERMÁN CABALLERO

La negociación para cerrar los presupuestos de la Generalitat para 2021, los segundos de esta legislatura, no será ni fácil ni tranquila. El tira y afloja entre Compromís y la Conselleria de Hacienda sobre hasta dónde deben estirarse las cuentas públicas desde el punto de vista del gasto abocan a un presupuesto «in extremis» que probablemente no se cerrará hasta el último momento. La fecha tope es el próximo viernes, cuando el Consell se reunirá en sesión plenaria para aprobar el anteproyecto y enviarlo a las Corts. Pero, a menos de cinco días de esta fecha tope, la negociación sigue abierta y, la fumata blanca, no se avista cerca.

La diferencia de criterio es, además, de calado ya que las conselleries de Compromís aprietan para un presupuesto «realmente» expansivo y creen que Hacienda no está siendo lo suficientemente generosa en abrir el grifo del gasto. Así, fuentes conocedoras de la negociación apuntan que la propuesta de Hacienda puede ser «aparentemente» expansiva en el gasto, pero cuando se baja al detalle no lo es tanto.

Una de las cuestiones tiene que ver con cuál será el punto de referencia. Así, por ejemplo, la conselleria de Igualdad que dirige Mónica Oltra defiende que se cubra como mínimo el gasto real de este año ya que si se toma como referencia el presupuesto inicial de 2020 el incremento que se «pinte» en las cuentas puede quedar en nada. Un ejemplo está en los fondos para la renta valenciana de inclusión que partió con 156 millones pero que a lo largo del año se ha ampliado en 108 millones más. El departamento de Oltra es ya tradicionalmente el que más estira la negociación para lograr incrementar sus recursos. Y este año no será distinto.

El temor en Compromís es que Sanidad absorba todo el incremento presupuestario y otros departamentos claves para la recuperación económica, como el de Modelo Productivo, incluso decrezcan. El presidente de la Generalitat, Ximo Puig, fue el primero que antes del verano habló de un presupuesto expansivo para hacer frene a la reconstrucción. En ese momento, con una previsión de caída en picado de los ingresos como consecuencia de la crisis económica y la propia situación de infrafinanciacion, el planteamiento parecía inviable.

Sin embargo, la decisión del Gobierno central de mantener las transferencias a cuenta a las comunidades del año pasado ignorando el desplome de la actividad económica así como la relajación de los objetivos de déficit al 2,2% da a la Comunitat un balón de oxígeno importante. Este mayor margen de gasto ha permitido respirar al departamento que dirige Vicent Soler que, incluso, llegó a plantearse eliminar la partida de la infrafinanciación de 1.300 millones de euros que todos los años es fallida, pero permite al Consell mayor gasto a cosa de mayor déficit. La partida finalmente seguirá en las cuentas. Fuentes de Compromís indican que es irrenunciable política y técnicamente para poder ampliar el gasto en 2021. Hacienda comparte el argumento de la infrafinanciación, pero es consciente de que pese a la cobertura del Estado no puede desbocar el déficit.

Por otro lado, los presupuestos se están diseñando con todavía varias incógnitas encima de la mesa. Se desconoce cuánto del fondo estatal para hacer frente a la Covid en 2021 llegará a la Comunitat Valenciana, así cómo que parte del bocado de los fondos europeos acabará en las arcas autonómicas.

Fuentes de Hacienda indicaron que los fondos europeos están presentes para financiar programas de las conselleries e indican que están en conversaciones con la Airef y el Gobierno para ajustarse lo máximo posible a los ingresos reales. Ademas, apuntan que las cuentas recogerán todos los acuerdos que en el ámbito institucional, económico y social se han consensuado con la oposición y los agentes sociales, así como los anuncios de Puig en el debate de la Comunitat.

Ribó prefiere pagar intereses al banco en vez de gastar los remanentes

Mientras Compromís trata de estirar las cuentas públicas de la Generalitat para aumentar el gasto social, contrasta la situación en el Ayuntamiento de València, donde Joan Ribó decidió el pasado viernes destinar los 32 millones de remanentes a cubrir deuda bancaria. Y no a gasto real. Algo que soliviantó a su socio mayoritario de gobierno en el consistorio, el PSPV, que pretendía dirigir esa importante partida «para combatir la pandemia». Sin embargo, el alcalde se defendía ayer asegurando que en su día juró cumplir con la Ley de Estabilidad Presupuestaria y reclamando un decreto que concrete en qué se pueden gastar los remanentes. Ribó prefiere «no pagar intereses al banco, ni las amortizaciones» de los próximos años. «Tenemos que comenzar a hacer presupuestos y más vale pájaro en mano que ciento volando», vino a decir. 

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