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"Entre la crisis y las restricciones será una Navidad complicada"

La situación epidemiológica se inmiscuye en la organización familiar para los días festivos y la ciencia avisa de que hay que olvidar las cenas de empresa

Una de las vías comerciales de València con gente con bolsas de la compra, ayer.  | EDUARDO RIPOLL

Una de las vías comerciales de València con gente con bolsas de la compra, ayer. | EDUARDO RIPOLL

«25 de diciembre, ¡Zoom! ¡Zoom! ¡Zoom!». Es uno de los tantos mensajes en Twitter que se ha hecho viral para definir unas Navidades que, si siguieran en vigor las medidas actuales, tendría muchas posibilidades de necesitar plataformas de videollamada como la mencionada. Más allá de las bromas sobre cómo poner un belén con las medidas anticovid o de tener que pedirle una PCR a Papá Noel o los Reyes Magos, las fiestas navideñas apuntan a ser totalmente atípicas y los «no sé» y las preguntas al aire forman ya parte de la planificación futura.

«No tengo ni idea de qué haremos, tenemos que ir primero día a día», pide Isabel Delgado desde un puesto de flores de la plaza del Ayuntamiento. «Van a ser una Navidad más triste, eso seguro, pero nosotros somos 7 habitualmente, ¿cómo vamos a dejar a alguien fuera?», explica Silvia Valls mientras tira de un carro de su hijo recién nacido que sería sumar un octavo representante complicando todavía más las cuentas. «Y si sigue el toque de queda, no vamos a cenar a las cinco de la tarde...», añade para sentenciar: «La verdad es que no sé cómo lo haremos».

La ciencia tampoco lo tiene claro, pero el especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, Salvador Peiró, ve «difícil una Navidad como la de toda la vida». «Depende mucho de los datos», puntualiza. No obstante, admite que no le «cabe en la cabeza» tener imágenes de «cenas o comidas de empresa con 20, 30 o 40 personas, me iría olvidando».

También duda de la posibilidad de celebrar las fiestas en familia: «Me preocupa que se muevan desde muchas zonas de España y se junten con los abuelos y personas de riesgo sin mascarilla y en espacios cerrados». Pero, de nuevo, puntualiza con un «depende de los datos» que baje la posibilidad de transmisión a niveles de junio, por debajo de los 5 casos por 100.000 habitantes. «Primero hay que ver si estas medidas funcionan, y luego ya veremos», indica Peiró.

«Me parece correcto»

En la calle, Jaume Gómez apuesta por que en su familia se tendrán que reunir «seis un día y otros seis otro», aunque avisa: «Si somos ocho, yo estoy en mi casa y no tiene por qué enterarse nadie». Los hijos de Enrique Naranjo tienen comprados los billetes para venir de Suiza e Irlanda, pero todavía no saben si será posible. «Habrá que esperar», lamenta, mientras que Anthony Freour está en la situación contraria. Es francés, de Grenoble, y no sabe si volverá por Navidad: «De normal la pasamos todos juntos en familia, pero esta vez quizás me quede para evitar riesgos».

Senari Colmenares descansa en un banco, junto a su bici con la que reparte comida a domicilio para una plataforma. «Entre las restricciones y la situación financiera con la crisis que tenemos va a ser una Navidad complicada», cuenta mientras explica que su hijo se encuentra en el paro y él tiene que hacer de repartidor. «Somos entre amigos y familiares de Venezuela unas 15 personas que no nos vamos a poder reunir porque además vivimos en diferentes partes de España. Tendremos que estar cada uno en su casa», expresa con resignación.

A Trini Atienza le parecen correctas las medidas actuales. «Lo importante es parar al virus, si no nos podemos reunir en Navidad, ya lo haremos de otra manera que tenga que ser», expone. En su caso, explica que de normal son 14 más los sobrinos pequeños, pero que este año, si todo sigue igual, serán su marido, sus suegros, su padre y ella. «Es lo que hay que hacer, pero todavía no hemos pensado nada, es una suposición porque me lo preguntas», sentencia.

«No sé si las medidas serán suficientes»

Espacios cerrados en invierno. Es una de las obsesiones que señala Salvador Peiró, investigador del Centre Superior d’Investigació en Salut Pública (CSISP) y doctor en Medicina. «Con la llegada del invierno utilizamos cada vez más espacios cerrados donde existe una circulación de aerosoles que es un riesgo muy alto de contagio», asegura.  

Para saber sobre en qué condiciones se llegará a Navidad pide esperar ver cómo responde la sociedad a las nuevas medidas, si bajan los contagios o «si habrá que poner nuevas medidas». «Algo harán, pero no sé si serán suficientes», reseña para señalar a los últimos festivos: «Tras el puente del 9 d’Octubre y su periodo de incubación se han doblado los casos». Ya se sabe de quien avisa. 

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