Ángel Salvador Giner Rodríguez es el mejor médico rural de 2020. El facultativo, que ejerce desde hace más de una década en Bolbaite y que cuenta con una trayectoria profesional de más de 30 años, ha sido galardonado con el premio a la Mejor Trayectoria Profesional de Médico Rural por la Fundación del Colegio de Médicos de València (Icomv) y la Diputació de València, un premio dotado con 6.000 euros.

El acto de entrega tuvo lugar días atrás en el patio interior del Centre Cultural La Beneficència, con la asistencia de la presidenta de la entidad médica colegial, Mercedes Hurtado; el presidente de la Diputació, Toni Gaspar; y el secretario de la Fundación Icomv, Francisco Fornés.

Giner trasladaba ayer su entusiasmo por un premio que le llega cuando está a punto de retirarse, se jubila en diciembre. «Es una satisfacción marcharse con un reconocimiento a tu vida laboral, y no solo a la vida laboral sino a lo que hay detrás de eso, que no es solo pasar consulta», declaraba sobre la práctica de la medicina en el ámbito rural. «Me siento muy honrado por el premio, por la entidad médica que lo entrega y la diputación. Es un buen colofón», expresaba en declaraciones a Levante-EMV, reiterando que «es todo un honor jubilarse con un reconocimiento a tu trayectoria laboral». Además, a los premios le presentó un amigo, de hecho, reconoce, «cuando me llamaron pensaba que era una broma suya».

Una trayectoria de 30 años

Giner cuenta con una larga carrera, con más de 30 años como médico. Desde principios de los años 90 ejerce en la Canal de Navarrés: 19 años en Chella y los últimos 11 en Bolbaite. Antes estuvo en Vallada y Montesa, y en un ambulatorio, pero en este centro fue «la peor época. En el pueblo es mejor, dispones de más horas para estar con los pacientes», señalaba al tiempo que resaltaba el trato más cercano que permite el ámbito rural.

Giner explicaba su llegada a la medicina ruraldespués de trabajar en una multinacional de alimentación infantil. «Me costó decidirme,estaba bien, pero me llegó la opción de la plaza en Chella y si no salía entonces del ámbito de la empresa privada ya no lo haría. Y no me arrepiento de haberlo hecho». Este médico originario de València lo dejó todo para irse a Chella —entonces era obligado residir en el pueblo en la que se ejercía— y «no me arrepiento», insistía el mejor médico rural. El premio, concluye, «no solo me representa a mí, sino a todos los médicos rurales».