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El gran consumo dilata hasta 2023 la recuperación de la economía española

Aecoc prevé que las autonomías más dependientes del turismo, como la valenciana, serán las más castigadas y podrían demorarse a 2024

Javier Campo, presidente de Aecoc, en su intervención de ayer en el congreso. | M. A. MONTESINOS

Javier Campo, presidente de Aecoc, en su intervención de ayer en el congreso. | M. A. MONTESINOS

«Asimétrica». Ese fue el adjetivo más repetido ayer por los representantes del gran consumo para calificar cómo será la recuperación económica en España. Una recuperación que prevén a diferentes ritmos tanto entre autonomías como entre sectores. Así lo vaticinaron durante el 35 congreso del sector, celebrado en el Palacio de Congresos de València y organizado por la Asociación de Fabricantes y Distribuidores (Aecoc). El evento analizó a través de diferentes ponencias organizadas por bloques temáticos el impacto de la covid-19 en la economía y en el consumo así como las recetas para superar la crisis.

El presidente de Aecoc, Javier Campo, situó esa recuperación de la economía española para «finales del año 2022 o inicios de 2023», si bien recurrió al adjetivo estrella para describirla: «asimétrica». Campo prevé que no todos los sectores volverán a sus niveles previos de la pandemia al mismo tiempo. El turismo es el que se llevaría la peor parte de esta previsión del representante del gran consumo, que apuntó a «no antes» de finales de 2023 o «incluso» 2024 como el momento en que recobrará un estado de salud equiparable al que gozaba antes de la llegada de la covid.

En consecuencia, las autonomías «más impactadas» serán aquellas más dependientes del turismo internacional, que afronta una «recuperación más lenta» que el resto de sectores. Aunque no mencionó expresamente a la Comunitat Valenciana como una de ellas —nombró a Baleares y Canarias—, la autonomía es la tercera región española con peor previsión de evolución de su PIB precisamente por su alta exposición a los visitantes extranjeros —en 2019 superó los 9,5 millones de visitantes, con un gasto cercano a los 10.000 millones de euros—, solo por detrás de las dos comunidades insulares citadas por Javier Campo.

Exportar e invertir, la receta

Según el máximo responsable de Aecoc, el turismo perderá por la pandemia lo ganado «en los últimos siete años» y que, tras menguar su peso en el PIB a niveles de 2009, su recuperación será «débil». Para el consumo tampoco prevé un repunte cercano, al contrario que para las exportaciones, que considera «recuperables» en 2021. «Son las que deben mantener la competitividad y volver a aumentar su productividad», defendió como una de las claves a corto plazo. La otra es la inversión privada, que según Campo «es la única que crea empleo» y que no volverá a su nivel hasta 2022. Estas se han visto afectadas por la crisis, ya que las empresas han acumulado deuda en este tiempo, mermando su capacidad inversora y por tanto, impactando en el empleo. Será el gran consumo quien, en opinión de Campo, tire del carro en este aspecto.

A nivel político, el dirigente de Aecoc reclamó gestionar bien los «fundamentales» fondos europeos, rechazó subir impuestos en 2021 —lo ve «inevitable» en 2022— y se mostró en contra tanto de emprender una «contrarreforma laboral» como de un estado de alarma de 6 meses. Puntos en los que coincidió con Antonio Garamendi, presidente de la CEOE y presente también ayer.

Por su parte, en representación del sector alimentario participó Juan Luis Durich, director general de Consum. El directivo confirmó que la crisis ha «beneficiado» a sus cuentas «a corto plazo» pese al descenso registrado en verano. Ese ascenso de ventas ha propiciado que el proceso de concentración se haya dilatado, ya que ha dotado de músculo a las empresas pequeñas.

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