Desde hoy al mediodía y hasta el próximo viernes 6 de noviembre no se podrá entrar ni salir de la Comunitat Valenciana a no ser que haya un motivo de trabajo, sanitario, de estudios o de fuerza mayor que lo justifique. El Consell tomaba anoche la decisión —junto al aumento de restricciones en 31 municipios donde la epidemia de coronavirus se ha descontrolado— por «prevención, porque no queremos ir a peor», siguiendo al resto de comunidades peninsulares a excepción de Galicia y Extremadura, y después de los vaivenes en la decisión que iba a tomar Madrid.

Solo una semana después de anunciar el toque de queda nocturno hasta el 9 de diciembre, el president de la Generalitat, Ximo Puig, y la consellera de Sanidad, Ana Barceló, volvían a comparecer ayer para anunciar el «cierre de fronteras» que no restringirá, sin embargo, la movilidad entre municipios de la C. Valenciana y con la duda de si habrá que ampliarlo a partir del próximo viernes.

Según Puig, la decisión del cierre perimetral de la Comunitat Valenciana se tomaba «por solidaridad con el resto» de autonomías y «por la inacción y confusión que algunos gobiernos están generando», en clara alusión a Madrid y a la última decisión tomada por Díaz Ayuso de cerrar, sí, pero solo en los puentes del 1 de noviembre y de la Almudena, lo que deja un «agujero» de días entre semana para permitir un tránsito entre comunidades que no es deseable. Todas las regiones colindantes con la C. Valenciana habían decidido su cierre perimetral pero, al igual que la valenciana, sí permiten la circulación «en tránsito» por lo que, de no cerrar, podrían llegar personas desde Madrid durante la semana. Puig no quiso, sin embargo, «especular» sobre qué decisión se hubiera tomado si la del gobierno de Ayuso hubiera sido distinta pero sí lamentó el «ruido» y las decisiones «poco claras» de otras autonomías.

Puig dejó igualmente en el aire qué decisión se tomará el próximo viernes, a las puertas del puente de la Almudena. «Primero había que hacer frente a lo inmediato. Esta semana lo valoraremos», aseguró, recordando que las medidas para intentar paliar la transmisión del virus no tenía «fecha de finalización definitiva, por ahora».

Lo que tampoco parece estar sobre la mesa del Consell es un confinamiento domiciliario los fines de semana como se estaba barajando en Cataluña aunque no se descarta el cierre perimetral de algún municipio si las medidas que ya están aplicándose —reducciones de aforo, cierre del ocio nocturno, toque de queda nocturno y limitación de reuniones sociales a seis personas, entre otras— no son suficientes.

Virus descontrolado

En la picota están, ahora, 31 municipios de las tres provincias en los que se van a extremar las medidas de restricción durante los próximos 14 días. Algunas de ellas como Elx, Orihuela, Onda o Guadassuar llevan ya dos semanas con aforos reducidos pero estas limitaciones parece que no han tenido efecto en la circulación del virus, al menos no la esperada. En Guadassuar y Onda, según apuntó ayer la consellera Ana Barceló, la tendencia se había estabilizado pero «sin descenso».

Las que peor paradas quedaban eran las dos poblaciones alicantinas donde la situación epidemiológica no solo no ha mejorado «sino que ha empeorado». En estas cuatro y en otras 27 de las tres provincias, el Consell ha decidido restringir aún más aforos y limitar actividades sociales ya que en todas ellas la transmisión del virus es ya comunitaria, lo que quiere decir que está descontrolado y ya no se puede contener por medio de identificación de brotes y el nivel de riesgo es ya, alto.

Aplicando el nivel de alerta 3

La Conselleria de Sanidad se ha servido del documento de actuaciones de respuesta coordinada que se aprobó en el consejo interterritorial de la pasada semana, el conocido como semáforo de alertas, para imponer las medidas en estas poblaciones. Sanidad ya avisó de que no habría declaración de nivel 3 para toda la C. Valenciana pero en estas poblaciones sí se aplican las recomendaciones generales para este nivel de alerta, el previsto cuando la transmisión del virus ya está descontrolada.

Así, de forma general, los aforos en gran parte de actividades sociales quedan reducidos. A la mitad en bibliotecas, museos o visitas culturales, cines o teatros, piscinas y a un tercio en velatorios, celebraciones sociales, comercios o el interior de bares que, además tendrán que reducir sus terrazas al 50 % y tendrán que cerrar a las once de la noche y no aceptar pedidos más allá de las diez. Las medidas siguen el patrón consensuado entre todas las autonomías pero son algo más laxas, por ejemplo, en el máximo de personas que pueden ir a un velatorio, 15 en estos municipios en sitios cerrados cuando el documento marca un máximo de 10 personas.

Los aforos se reducen en estos municipios pero ninguno quedará confinado, al menos, por ahora. Desde el Consell no descartan hacerlo «en cualquier momento» si se dan las condiciones. Eso sí, la consellera Barceló aseguró que al permitir la movilidad entre municipios dentro de la C. Valenciana se esperaba un aumento de interacciones sociales sobre todo por la próxima festividad de Halloween y Todos los Santos, pero también y por ello se exigiría «más responsabilidad» por parte de los ciudadanos.