La crisis del coronavirus está afectando en especial a las familias monoparentales y en consecuencia a las mujeres, ya que ellas son la cabeza de familia en el 83 % de los casos en los que se da este tipo de estructura familiar, según un estudio publicado ayer por la Fundación Adecco con la colaboración de Endesa. El documento cifra en 194.500 los hogares de la Comunitat Valenciana en los que solo hay un progenitor, y en más de ocho de cada diez es una mujer la que lo comanda.

Según el estudio, la tasa de pobreza en este tipo de hogares supera el 40 %, por delante de familias con niños dependientes (30 %), de dos adultos sin niños a cargo (21,8 %) o de hogares unipersonales (21,6 %). Según amplía el texto, la pandemia agrava la precariedad de los monoparentales porque por un lado ha reducido drásticamente las redes de apoyo familiar debido a las restricciones a la movilidad y al riesgo de contagio de los mayores. Asimismo, una parte importante de los sectores productivos se han visto castigados por la crisis económica, especialmente el sector servicios, donde se acumula el empleo femenino y menos cualificado.

Por consiguiente, el estudio concluye que el 87 % de las madres valencianas de este tipo de familias han visto cómo el virus empeoraba su situación económica y laboral.

En concreto, un 29,1 % estaba trabajando en la economía sumergida y perdió su trabajo sin derecho a prestación; el 16,6 % se vio afectada por un ERTE; el 5,1 % tuvo que reducirse la jornada, agotar vacaciones o pedirse excedencia de manera forzosa; un 3,1 % era autónoma y/o se vio obligada a abandonar voluntariamente su puesto de trabajo ante la imposibilidad de compatibilizarlo con el cuidado de sus hijos y otro 33,3 % estaba en búsqueda activa de empleo y vio cómo se paralizaban los procesos de selección en los que estaba participando. Por último, un 12,8 % destaca que no le ha afectado esta crisis al haber podido conservar su empleo presencial o telemáticamente.

Este impacto en la esfera laboral repercute directamente en la calidad de vida de las valencianas, exponiendo a sus familias a la privación material, cuyo desencadenante directo es la pobreza. De este modo, un 95,5 % de las valencianas manifiesta algún grado de dificultad para llegar a fin de mes. En concreto, un 60,8 % termina el mes «con mucha dificultad»; el 26 % con «dificultad» y el 8,7 % con «cierta dificultad».