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Toda la música en una tabla periódica

El doctor en Telecomunicaciones de la UPV, Luis Nuño, diseña un cuadro de los elementos musicales en el que se encuentran «todas las combinaciones de notas posibles» - Esta herramienta asegura que servirá para analizar obras

El investigador Luis Nuño muestra su tabla periódica.  | LEVANTE-EMV

El investigador Luis Nuño muestra su tabla periódica. | LEVANTE-EMV

Mira todos los discos, cedés, casetes o las versiones más actuales en plataformas y elementos descargados. Cualquier canción que se te ocurra, cualquier tema que se te pudiera pasar por la cabeza está en la tabla periódica de Luis Nuño. Este doctor en Ingeniería de Telecomunicaciones y catedrático de la Universitat Politècnica de València ha querido incluir «todas las combinaciones posibles de notas» en una tabla periódica al más puro estilo elementos químicos.

«Si tomamos la analogía de un cocinero que se dedica a preparar menús, en esta tabla encontraría todos los ingredientes posibles que se pueden emplear para cocinar, ordenados y clasificados según sus propiedades», explica Nuño al otro lado del teléfono. Y prosigue: «Luego ya dependerá de cuántos use de cada uno, cómo los combine porque cada estilo utiliza unos u otros, obviamente hace falta saber cocinar y, por supuesto, un toque maestro».

La clasificación de estos elementos musicales no habla de metales, ni de gases nobles, pero sí que coincide en el número de filas y columnas de la famosa tabla periódica de Mendeléyev. En este caso, la posición no se basa en el número atómico sino en el número de notas que agrupe bajo un mismo periodo (de una a las siete naturales) y de la diferencia tonal que haya entre cada una de ellas, tal como explica.

«Lo hago para desconectar»

Cada casilla, por lo tanto, representa un sonido a partir de la combinación de notas, por ejemplo la escala armónica completa (do-re-mi-fa-sol-la-si) tiene su propio hueco. En total, las 4.096 combinaciones posibles a partir de la conjunción de las 12 notas, las siete notas naturales y las cinco alteradas (bemoles o sostenidos —las que en el piano son teclas negras más pequeñas—), que se quedan reducidas a 224 casillas «a partir de transposiciones e inversiones», cálculos para los que Nuño ha invertido más de un año de su tiempo libre.

En su opinión, esta tabla periódica de elementos musicales facilitará «el análisis de obras musicales ya que permite visualizar qué regiones de la tabla se utilizan y qué tipos de movimientos o trayectorias se siguen», señala el investigador del Instituto de Tecnologías de la Información y Comunicaciones de la Politècnica.

«La música es una afición, hice la mitad de los estudios de Grado Medio de trompeta, luego toqué la guitarra y he sacado dos discos de composición para guitarra», cuenta el que en su tiempo laboral se dedica a las ecuaciones diferenciales, la compatibilidad electromagnética y las mediciones de radio frecuencias. «Lo hago para desconectar, pero mis conocimientos matemáticos me sirven para la música porque la música siempre ha sido muy matemática», sentencia Nuño.

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