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Más de 10.000 toneladas de paja podrida llevan a l’Albufera a una situación crítica

El Consell activa un plan de emergencia y deriva brigadas de otros parques naturales con un presupuesto "sin límites"

Brigadas del Parc Natural 
trabajan en la retirada de 
paja de los Tancats. f.Calabuig  |

Brigadas del Parc Natural trabajan en la retirada de paja de los Tancats. f.Calabuig |

El lago de l’Albufera se encuentra en una «situación crítica» tras el episodio de fuertes lluvias vivido durante el pasado 5 de noviembre. Así lo asegura Mireia Mollà, consellera de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica, tras comprobar «in situ» los daños. Para revertir la problemática que provoca la pudrición de la paja, han activado un plan de emergencia para una retirada masiva. Este va a concentrar esfuerzos humanos, materiales y económicos para recogerla lo antes posible, destinando incluso a brigadas de otros parques naturales, aseguraba Mollà.

Además, pretende mapear la situación para coordinarla, y contribuir a la evaluación de la anoxia en agua, es decir, conocer la falta de oxígeno. Mollà pide la colaboración de los ayuntamientos para que faciliten los espacios necesarios para depositar la paja en el momento que sea retirada. En lo referente a la cuantía económica «el contrato de emergencia no tendrá límite presupuestario» ya que, «la prioridad de la actuación está por encima de la capacidad económica» asegura.

Cuando empieza la inundación invernal los guardas y agentes medio ambientales hacen un seguimiento para conocer el estado del Parc Natural y su evolución, el problema es que «este ha sido un caso extraordinario provocado por las condiciones climatológicas» explica María Sahuquillo, técnica del Servicio de Gestión de Espacios Naturales Protegidos.

La caída de 400 litros de agua en pocas horas, además de provocar inundaciones históricas alcanzando los 80 centímetros, el nivel más alto desde la riada de Tous de octubre de 1982, arrastró grandes cantidades de materiales de las zonas altas a las bajas generando enormes montones de paja que superan las 10.000 toneladas. Todo esto, sumado a las altas temperaturas inusuales para noviembre, provoca la putrefacción del agua de los arrozales.

El servicio de vigilancia de la calidad de agua estima que las zonas inundadas tienen un nivel de anoxia del 30%. Paula Tuzón, secretaria autonómica de Emergencia Climática y Transición Ecológica, cree que «todavía hay margen de actuación, pero que la preocupación es alta».

El problema es que el funcionamiento de los Tancats es complejo, porque no se pueden vaciar si no se accionan las bombas. Esto a su vez es «un ejercicio de cirugía» asegura Tuzón, ya que el agua putrefacta que se vacía de los Tancats se vierte en el lago. Por tanto, este vertido debe ser gradual «buscando el equilibrio entre el nivel de movilización de agua y la cantidad de contaminación que diluyes».

Superar la crisis

Ayer se reunieron representantes de la Confederación Hidrográfica del Xúquer, del Ayuntamiento de València y de la conselleria de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica en la que se establecieron las prioridades para preservar el entorno natural de lago de l’Albufera para actuar de forma conjunta y coordinada. Mollà confía en que de esta forma «vamos a poder superar esta crisis».

La falta de oxígeno en los  Tancats «lo mata todo»

La falta de oxígeno en el agua de los Tancats de l’Albufera tiene consecuencias negativas sobre la biodiversidad. «El principal problema de la anoxia es que lo mata todo, lo que ya estaba y lo que debería empezar a salir» explica Sahuquillo. 

En esta época saldría la vegetación acuática y las larvas de invertebrados necesarias para la alimentación de la fauna invernal que vendrá hasta aquí huyendo del frío de otros lugares de Europa. Esto genera un verdadero empobrecimiento, no únicamente de la biocenosis de este año, sino también de la de los sucesivos. 

Además, cuando los niveles de anoxia son extremos se producen emisiones de gases metanos y sulfhídricos, que son los que hacen que el agua huela mal y se pudra. Actualmente, según las conclusiones de los estudios de la calidad del agua de los agentes medio ambientales los niveles de anoxia se encuentran en el 30%, lo que provoca que el agua esté contaminada, una situación preocupante pero no irreversible. 

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