«Se compra hotel a precio de saldo». Si las grandes operaciones de compraventa de hoteles se anunciasen por palabras, éste podría ser uno de los reclamos que con más fuerza habría irrumpido desde hace semanas en la Costa Blanca. Fondos de inversión han desembarcado en la provincia de Alicante para aprovechar el cierre masivo de hoteles debido a la pandemia de covid-19 y poder meter cabeza en su capital. Así lo corroboran fuentes del sector y, también, la patronal hotelera Hosbec, que destaca el notable interés de algunos de estos fondos, «más que en cualquier otra circunstancia anterior», por adquirir empresas a las que el nuevo coronavirus está complicando enormemente su viabilidad.

La industria turística, no en vano, es en circunstancias «normales» lo más parecido a una máquina de hacer dinero. Así se ha demostrado en las dos últimas crisis. En la de hace una década, a pesar de los recortes y la precaria situación en la que quedó la economía, las familias siguieron saliendo de vacaciones, lo que hizo que el turismo acabara siendo un motor para la recuperación. En la actual, a pesar de todas las restricciones a la movilidad y el temor a los contagios, el público mantiene sus ganas de viajar en cuanto todo amaine. Y, además, los hoteles tienen un colchón que les permite seguir resistiendo como pocos podrían soportar, a pesar de las pérdidas millonarias que se arrastran desde marzo, por el escaso número de establecimientos que mantienen su actividad. Basta un ejemplo: a día de hoy, sólo una decena de sus cerca de 150 establecimientos persisten con la persiana levantada en Benidorm, lo que representa únicamente 8 de cada cien camas . De ahí que los hoteles se hayan convertido en uno de los objetivos prioritarios de estas sociedades de cara a la etapa post-covid.

Exterior de otro hotel cerrado, también en Benidorm. DAVID REVENGA

Posturas muy alejadas

«Hay mucho interés de fondos, pero pocas operaciones que estén cuajando porque las posturas de venta y de compra están todavía muy, muy distanciadas», explica un hotelero de Benidorm. O, como mantiene la secretaria general de Hosbec, Nuria Montes, «hay inversores que vienen a comprar a precios muy de derribo, cuando la industria hotelera, a pesar de estar pasándolo mal, todavía no está en condiciones de tener que regalar nada».

¿En qué cantidades nos estaríamos moviendo? Algunas ofertas que llegan de estos fondos, mayoritariamente de capital extranjero pero también nacional, estarían planteando precios de hasta un 30% a la baja, lo que ha llevado a muchos empresarios a cerrarse en banda cuando en otras condiciones, debido a las circunstancias, quizás estarían dispuestos a negociar.

En el lado opuesto, hay propietarios dispuestos a vender que están empezando a recurrir a canales hasta ahora poco convencionales para publicitar sus alojamientos. Así, en un simple vistazo a portales inmobiliarios y de anuncios por internet, aparecen decenas de hoteles y apartahoteles en venta, tanto de Benidorm como de otros puntos de la provincia, con precios que van desde 600.000 a 11,5 millones de euros. Aunque en la mayoría de los casos se trata de pequeños establecimientos, con una media de unas 20 habitaciones y de planta antigua, también hay anuncios donde se ofertan establecimientos de mayor tamaño, con zonas de ocio y numerosos servicios. Desde Hosbec trasladaron su sorpresa al ratificar por este diario la existencia de este tipo de anuncios pero mantienen que éste no es «en absoluto» al canal habitual por el que se suelen realizar este tipo de operaciones, por lo que dudan de que algunos de estos anuncios puedan ser reales.

Selección natural

En cualquier caso, aunque el sector no cree que vaya a haber grandes cambios en el mercado, sí hay quien apunta a que la crisis causada por el nuevo coronavirus provocará lo más parecido a la selección natural que promulgó Charles Darwin: «Habrá establecimientos que desaparecerán, hoteles antiguos , que llevan años sin estar en una situación competitiva, que no tendrán más remedio que acabar cerrando y reconvertirse urbanísticamente», algo que, a juicio de algunos empresarios, a la larga podría acabar incluso beneficiando al sector.