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El Botànic se instala en la bronca mientras sigue unido en las Corts

Los socios del tripartito pactan una enmienda conjunta para aumentar el presupuesto de À Punt en dos millones de euros - Oltra y Bravo se cruzan mensajes sobre aportar o apartarse del Consell

El presidente Puig , ayer a la puerta del Palau en presencia de Oltra y Dalmau y de la consellera Bravo. | G. CABALLERO

El presidente Puig , ayer a la puerta del Palau en presencia de Oltra y Dalmau y de la consellera Bravo. | G. CABALLERO

No hay semana sin bronca política en el seno del tripartito valenciano. La máxima se cumple con precisión desde la vuelta del verano. Siempre hay un elemento desestabilizador. El de las últimas semanas es la incomunicación en la cúpula del Consell, enquistada desde que se presentó el presupuesto de 2021 hace casi un mes, y agravada desde el martes cuando la vicepresidenta, Mónica Oltra, lanzaba que la estrategia de reconstrucción que ese día presentaba el presidente, Ximo Puig, no estaba consensuada en el seno del Consell. El enconamiento continuó ayer mientras los principales portavoces de los partidos de izquierda llamaban desde las Corts a reconducir la situación. Poco antes, la consellera de Justicia, Gabriela Bravo, aseguraba en una entrevista en À Punt que quien no aporte debería apartarse, cita que pareció dirigirse a Oltra. La vicepresidenta no tardó en devolverle el juego de palabras al asegurar que ella siempre aporta, pero que lo importante es que no quieran apartar a nadie.

De esa forma, el Botànic se instala en una bronca permanente, justo en el momento en que los representantes del tripartito se reunían ayer para pactar las enmiendas parciales al presupuesto y los negociadores se mostraban optimistas respecto a la presentación conjunta, aunque se citan de nuevo para hoy, cuando acaba el plazo. Pero de momento el Botànic sigue unido en las Corts. De hecho, anoche acordaron una enmienda conjunta para aumentar en dos millones de euros el presupuesto de À Punt para el año que viene.

Puig y Oltra se encontraron por la mañana en una concentración silenciosa por el día contra la violencia machista celebrada a las puertas del Palau de la Generalitat. Se les vio hablar brevemente, pero lo hicieron sobre el motivo de la concentración, no sobre la situación interna del Consell,

Una voz más desde el Consell es la de la consellera de Transparencia, Rosa Pérez, que reclamó mejor coordinación interna entre los miembros del ejecutivo.

Mientras, en Compromís insisten en que no se les permite aportar. Lo había verbalizado la vicepresidenta y lo mantuvo la síndica adjunta, Aitana Mas, que llamó a mejorar la cogobernanza. Dijo que nadie está cómodo con lo que ocurre, por lo que pidió recuperar el espíritu del primer Botànic.

El portavoz del PSPV, Manolo Mata, llamó a «atarse los dedos» para evitar polémicas nacidas en redes sociales, las más habituales. Aseguró que es necesario reconducir la situación «como sea» y apeló a la máxima en medicina: no hacerse daño. Naiara Davó (Unides Podem) reclamó centrarse en los presupuestos.

«Espectáculo dantesco»

En la oposición, las críticas no se hicieron esperar. La popular Eva Ortiz aseguró que asistimos a un espectáculo inaudito que los valencianos no merecen. El líder de Cs, Toni Cantó, habló de espectáculo «un poco dantesco» del tripartito que, a su juicio, da muestras de estar resquebrajado.

El paralelismo con el Gobierno: la vicepresidenta e Iglesias, socios incómodos para el PSOE

Los últimos encontronazos en la cúpula del Consell guardan simetría con los que se producen también estos días en el Gobierno de España. Dos gobiernos de coalición, obligados a pactar a diario, pero con discrepancias visibles. Y un paralelismo claro entre el papel que adopta la vicepresidenta del Consell, Mónica Oltra, y el del vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, ambos socios de los socialistas pero que resultan incómodos al partido mayoritario.

Los dos vicepresidentes reclaman mayor presencia en las decisiones. El último encontronazo es casi idéntico. Mientras Oltra reprochaba que Puig presentara una estrategia de reconstrucción sin consensuar, Iglesias mostraba su enfado por no haber sido incluido en la comisión para la recuperación que gestionará los fondos europeos. El vicepresidente de Podemos había sido excluido, pero finalmente tiene cabida. El proyecto inicial era un borrador, según Moncloa, igual que la estrategia valenciana era un «documento de trabajo». 

Ambos se han sentido apartados. El paralelismo en sus actuaciones se produce cuando es conocida la sintonía política que siempre ha existido entre ambos, que parecen vivir vidas políticas paralelas en los últimos meses. En cambio, el papel que Podem exhibe en el Consell resulta muy del agrado de los socialistas.

Iglesias ha admitido que hay tensiones en el Ejecutivo porque representan cosas distintas. Oltra ha explicitado que en el Consell existe un problema político y que hay decisiones que no se adoptan de forma colectiva. Públicamente ha discrepado sobre las medidas contra la covid.

La negociación de los presupuestos también generó tensión en ambas orillas. Unidas Podemos presionó para impulsar una regulación del precio del alquiler y logró el compromiso de llevarla al Congreso en cuatro meses. Oltra criticó que le habían cambiado el presupuesto de su conselleria y que le faltaban 21 millones.

La diferencia es que en la cúpula del Consell se ha instalado la incomunicación tras seis años y en el Ejecutivo se mantienen abiertos los canales de comunicación. Oltra dijo ayer que los espacios de diálogo en todos los ejecutivos de coalición «son mejorables» y puso como ejemplo al de España.

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