Hace diez años, el 19 de diciembre de 2010, entraba en funcionamiento el primer tren de alta velocidad que conectaba Madrid con València en poco más de hora y media. Ese día se convertía en realidad el anhelo de tantas empresarias y empresarios, y del resto de la sociedad civil, que habíamos reivindicado, desde finales de los ochenta, una conexión ferroviaria rápida con la capital del país.

Cuando se puso en marcha estábamos inmersos en una crisis que nos obligaba a mantenernos alerta para no perder nuestro posicionamiento en el mercado. Salvando las diferencias, porque la de entonces era una crisis de carácter estructural y la de ahora coyuntural, la situación era similar a la de ahora. La CEV demandaba entonces, y lo hace ahora, una dotación de infraestructuras que potenciase nuestra privilegiada situación geográfica. Una red que tenía que ser ágil, dinámica y estratégica para aportar un plus de competitividad a nuestras empresas y nuestro territorio. Esta reivindicación histórica es hoy la misma, porque pocas cosas limitan o impulsan más el desarrollo económico de una sociedad que una óptima red de infraestructuras de accesibilidad y logísticas.

Previo a la llegada del AVE Madrid-València, la CEV había realizado encuentros, seminarios, creado un grupo de trabajo, hecho previsiones, análisis, y muchas declaraciones públicas reclamando la conexión con alta velocidad de la capital con València y de ésta con Alicante y Castelló. Justo es también reconocer el formidable trabajo realizado desde la Fundación ProAve, presidida por Federico Félix, para que el AVE llegase. Lo hicimos porque, al igual que ahora, estábamos convencidos de la correlación entre la dotación de infraestructuras y el crecimiento económico y de que sus efectos se ven en el corto plazo, pero sobre todo en el largo. Sin AVE nuestra competitividad se hubiese resentido.

Hoy —antes de la covid-19— la ruta de alta velocidad Madrid-València, con cerca de 2´5 millones de usuarios al año, ha desbancado al transporte aéreo, se encuentra entre las de mayor tráfico de viajeros y es innegable su repercusión sobre un sector tan importante para la Comunitat Valenciana como el turismo.

Las conexiones rápidas y directas animan al turismo de fin de semana, por eso la población madrileña en nuestra costa se multiplica los sábados y domingos. Pero el AVE no sólo ha acercado a los habitantes de Madrid, sino a los que llegan allí procedentes de otros lugares y, que en sólo 90 minutos pueden disfrutar de toda la oferta turística — rural y de costa— gastronómica, comercial y de ocio que ofrece València. El AVE ha beneficiado también al turismo de cruceros. Tener tan cerca Madrid es un atractivo más para los cruceristas que recalan en València y el Puerto de València, la opción más cercana para los turistas procedentes de Madrid que quieren embarcarse en un crucero. Se beneficia el turismo y lo hacen también el resto de sectores ligados a él, como la hostelería, el comercio o el ocio.

El balance es también positivo si tenemos en cuenta el incremento en el tráfico de mercancías entre dos regiones que representan la cuarta parte de la población de España (11,5 millones de personas) y la tercera parte de su riqueza (30% del PIB). Este incremento se lo debemos en parte al hecho de que la nueva plataforma del AVE liberó la antigua línea de ferrocarril entre València y Madrid por Albacete. Ahora, como concluye un informe presentado recientemente por la Fundación Conexus, el corredor ferroviario Madrid-València es uno de los más densos en el tráfico de mercancías; Madrid es la principal conexión ferroviaria de València, y alrededor del 30% del tráfico de mercancías entre estas dos regiones se realiza por ferrocarril.

La buena conexión ferroviaria ha repercutido también en beneficio de nuestros puertos porque para muchas regiones españolas, entre las que se encuentra la Comunidad de Madrid, la salida marítima natural es a través de los puertos de nuestra Comunitat Valenciana. Como dice el presidente del Puerto de Valencia, Aurelio Martínez, «las empresas madrileñas y el Puerto de València formamos una buena pareja».

Así que, teniendo en cuenta que el AVE se puso en marcha coincidiendo con la crisis que azotó este país durante años y que ello sin duda habrá influido para no llegar a cumplir las expectativas previstas, el balance de los diez primeros años de funcionamiento es bueno y confiamos en que será mejor a medida que pase el tiempo. Las infraestructuras son sinónimo de crecimiento. Por eso, aunque seguimos esperando y reclamando conexión de alta velocidad entre las tres provincias de la Comunitat Valenciana, nos alegró oír la pasada semana de boca del ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos, que la línea de alta velocidad Orihuela-Elx-Madrid iniciará los trayectos a finales de enero de 2021.