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La hostelería experimenta ante una Navidad inédita: "Abriré a la desesperada"

El sector admite dudas ante las estrategias a seguir por las restricciones y el cambio de hábitos

Un restaurante del casco histórico de València prepara la decoración navideña semanas antes de su llegada. | LEVANTE-EMV

Un restaurante del casco histórico de València prepara la decoración navideña semanas antes de su llegada. | LEVANTE-EMV

¿Abrir en Nochebuena o dar vacaciones a la plantilla? ¿Ofrecer servicio de cena o de comida? ¿Apostar por el tardeo o reforzar el reparto a domicilio? Son solo algunas de las dudas en las que nadan estos días muchos propietarios de locales de hostelería de la Comunitat Valenciana, que se confiesan desconcertados ante cuál será la forma de operar más rentable durante estos atípicos últimos días de un año inimaginable, en los que las restricciones están transformando los hábitos de consumo y lo cambiante de la situación sanitaria añade más incertidumbre si cabe.

Habitualmente era su temporada alta, pero esta Navidad pandémica se presenta como un todo o nada para los bares y restaurantes: la confianza del sector está bajo mínimos, pero a la vez se resigna a dar por perdidos los ingresos de estas fechas, más vitales que nunca tras ver cómo el plan de rescate del Gobierno obvia las ayudas directas.

Héctor Nacher, propietario de Pan de Azúcar, y Sergio Máñez, encargado del bar Muviment, han optado por explorar nuevos caminos este año. El primero abrirá hoy a mediodía y el segundo hará lo propio mañana, día de Navidad. Ninguno lo hacía antes de la irrupción de la covid. «Abrir mañana (por hoy) es una medida a la desesperada», confiesa Nacher. «Nadie sabe qué va a pasar, pero hay que intentar salvar el año», añade Máñez.

Experimentos en busca de alivio

«La Nochebuena siempre era un día menor, pero toca experimentar. Necesitamos ingresos para no tener que pedir un ICO a fin de mes para pagar las nóminas», relata el propietario de Pan de Azúcar. Asegura que las cenas han sido las grandes damnificadas de la cascada de restricciones que ha padecido el sector, ya que el toque de queda y el miedo a los interiores están desplazando la demanda a las comidas.

«El mediodía ha mejorado pero no suple las cenas», añade Nacher, cuyo negocio, que da empleo a 26 personas, ha pasado de servir a 280 comensales en las noches de fin de semana a no llegar al centenar ahora. «Intentaremos alargar las comidas y ver si cuaja la Tardebuena —la propuesta del sector para adelantar las celebraciones navideñas a la tarde— hasta eso de las 20.00 horas, pero este es un sector cargado de gastos y que requiere mucho volumen de ingresos para funcionar», alerta.

En Muviment sucede algo similar. Por primera vez trabajarán en Navidad, siguiendo el mismo esquema que Pan de Azúcar, abrir a mediodía, alargar la tarde «lo que se pueda» y cerrar de noche. «Hay que intentar exprimir el buen rendimiento de la terraza», señala Sergio, que destaca el tirón de los exteriores ante el «pánico» que generan ahora los espacios cerrados. «Si llaman es por la terraza», admite. Eso es precisamente lo que le ha llevado a decantarse por abrir mañana. «Algunas familias que no pueden reunirse en casa vendrán a comer en dos mesas de seis», cuenta.

Las restricciones provocan una lluvia de cancelaciones

Una de las principales críticas de la hostelería tras el anuncio de las últimas restricciones impuestas al sector fue por la «improvisación» del Consell al adoptarlas. Según aseguró el presidente de Conhostur, Manuel Espinar, las últimas medidas que entraron en vigor el lunes se han traducido en cancelaciones de reservas en masa. Concretamente, un 54 % de las que había ya realizadas. Asimismo, el colectivo denuncia que durante el fin de semana previo, ya con las restricciones oficializadas pero no en vigor, el público se comportó como si ya estuvieran activas.

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