La mayor laguna salada de Europa pide auxilio. Este pequeño rincón de la Región de Murcia, con un valor natural incalculable, se deteriora a cada día que pasa debido al impacto de la activad humana en la zona. Esta terrible noticia no es únicamente debida a la gran cantidad de turistas que visitan cada año la popular manga del Mar Menor, si no, en un mayor porcentaje, a la contaminación que se vierte a la laguna, procedente en su gran mayoría del cultivo agrícola. Para que nos hagamos una idea: cualquier vertido, tóxico o no, que realicemos en cualquier punto del Campo de Cartagena, tiene un gran porcentaje de probabilidad de acabar en este pequeño mar murciano. Según datos de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), se cuentan por centenas la cantidad de expedientes sancionadores emitidos en la región por vertidos ilegales o contaminantes en la zona. Más allá de la importancia que tiene cuidar el medio ambiente hay que ser conscientes de que, de no actuar de inmediato, los daños para esta zona pueden ser irreparables, afectando de forma devastadora a la economía local, tanto en el ámbito turístico como en el agrícola. Como en todo depende de nosotros actuar. Y es primordial hacerlo cuanto antes.