La nueva variante del coronavirus, conocida comúnmente como «cepa británica», ha despertado la alarma no solo en Reino Unido, donde aparentemente se originó esta mutación, sino en el resto de Europa, pues diversos países, entre los que se encuentra España, ya han registrado casos de covid-19 que responden a la variante. De esta se asegura que es más transmisible (hasta un 70 % más eficaz), virulenta y letal, una afirmación que genera controversia entre la comunidad científica. Expertos como Salvador Peiró, doctor en Medicina y especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, o Fernando González, catedrático genetista de la Universitat de València (UV), defienden que no existen datos de epidemiología genómica que corroboren esta presunción. «Reino Unido no ha reportado ningún cambio significativo en términos de interés clínico, sabemos que puede tener una mayor transmisibilidad, pero no parece tener mayor patogenicidad ni letalidad», explica González.

En este sentido, Peiró defiende que el aumento de contagios de una variante específica de coronavirus responde a la cepa dominante en esa zona geográfica y recuerda que «existen variantes similares a la británica, pues los virus mutan cuando se reproducen en otras personas o animales». Así, destaca que las mutaciones más agresivas son «anodinas» y, en menor medida, letales: «los virus de RNA se reproducen con muchos defectos, tienen menos posibilidades».

De este modo, ambos expertos coinciden en señalar que no existen evidencias ni pruebas que permitan concluir que esta nueva mutación es más agresiva desde el punto de vista vírico y exponen que en torno a esta solo existe «incertidumbre». «El pánico está fundamentado en el riesgo de que las peores hipótesis sean ciertas, pero pruebas hay pocas», dice Peiró.