La visita del papa Benedicto XVI en 2006 apenas costó 20.000 euros a las arcas públicas si se cree a pie juntillas la escasa información a cuenta gotas que facilitaba la Generalitat en los años posteriores al evento pontificio. El coste real de la visita papal a la ciudad del Turia fue, de hecho, uno de los misterios de la pasada década, ante la opacidad mostrada por la Generalitat, cuando estaba dirigida por Francisco Camps, a la hora de aplicar luz y taquígrafos a uno de los grandes eventos destinados a «poner a València en el mapa».

Sólo el tiempo y varias investigaciones judiciales han permitido tirar del hilo y aproximarse a la cifra real que el erario invirtió en el evento religioso para conmemorar el V Encuentro mundial de las familias, presidido por Benedicto XVI y que dista mucho de los 20.000 euros reconocidos oficialmente en sucesivas respuestas parlamentarias de los vicepresidentes del Consell, Víctor Campos primero y Vicente Rambla después, al diputado del PSPV, José Camarasa, entonces en la oposición.

La Generalitat sólo admitía haber destinado a la visita del papa la aportación inicial de 10.000 euros que se ingresaron para crear la Fundación V encuentro mundial de las familias (Fvemf) junto al Arzobispado, el Ayuntamiento y la Diputación de València. Desde Presidencia de la Generalitat únicamente añadían a esta cantidad inicial otros 9.969,6 euros abonados a la agencia de viajes de un centro comercial.

Frente a estas cantidades irrisorias, la oficina de recuperación de activos de la Generalitat, que depende del director general de Relaciones con las Corts, Antonio Torres, ha podido contabilizar que la visita del papa costó al erario un mínimo de 20,3 millones de euros. Una factura resultante de sumar los gastos invertidos para engalanar la ciudad a través de la empresa pública Vaersa (750.011 euros); los 14,3 millones gastados por Ràdio Televisió Valenciana (RTVV) para retransmitir los actos organizados el fin de semana del 7, 8 y 9 de julio. De esta última cantidad, la Audiencia Nacional ha determinado que los 7 millones adjudicados a la empresa pantalla de la trama Gürtel, Teconsa, la mitad fueron mordidas que engordaron los bolsillos de los cabecillas de la trama (Francisco Correa y Pablo Crespo, entre otros) y del exdirector de RTVV, Pedro García.

También otras empresas públicas echaron los restos para que en el encuentro pontificio no faltara detalle. Es el caso de la empresa pública Cacsa (Ciudad de las Artes y las Ciencias SA) que inyectó un total de 194.456,83 euros en el centro de prensa del V encuentro mundial de las familias.

Un evento de tal calibre también mereció la impresión del libro «Oportunity» y del catálogo de la exposición «València y los papas» en los que la Conselleria de Cultura y la Generalitat, en genérico, gastaron otros 108.418,82 euros en editar los citados catálogos y folletos informativos varios que editaron varias empresas del grupo Engloba, investigada en el caso Taula.

La cifra se completa con los 2 millones que tuvo que aportar la Generalitat el 7 de mayo de 2010 como «dotación fundacional» de la Fundación V encuentro mundial de las familias (Fvemf), a pesar de que ésta debería haberse extinguido tras celebrarse el evento en julio de 2006. Aunque para poder finiquitar la Fvemf, la Generalitat aún tuvo que aportar otros 1.306.897 euros, que completan la cifra de los 20 millones de euros gastados por la Generalitat para agasajar al papa Benedicto XVI y los peregrinos que visitaron València.

Éstas dos últimas aportaciones y el destino real de estas cantidades son cuestionadas en los recursos que han presentado tanto la Fiscalía Anticorrupción como la Abogacía de la Generalitat, contra la decisión de la titular del Juzgado de Instrucción 5 de València de archivar la causa en la que se investiga a los componentes de la Fvemf que siguen vivos -Francisco Camps, Víctor Campos el obispo auxiliar de València, Esteban Escudero y Henar Molinero– además de los comisionados de la fundación como Enrique Pérez Boada y el sacerdote Antonio Corbí, entre otros.