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El Gobierno estudia mejorar la presa de Contreras para ampliar su capacidad

Los técnicos admiten que no se alcanzan los 400 hectómetros

El embalse de Contreras no ha llegado nunca a situarse en su capacidad máxima de almacenamiento de caudales hídricos. | LEVANTE-EMV

El embalse de Contreras no ha llegado nunca a situarse en su capacidad máxima de almacenamiento de caudales hídricos. | LEVANTE-EMV

El Ministerio para la Transición Ecológica va a realizar un último intento por recuperar la capacidad de la presa de Contreras al no poder atender las actuales demandas hídricas. El departamento de Teresa Ribera ha encargado un estudio para la mejora de la capacidad de desagüe y almacenamiento del embalse. En concreto, el objetivo es analizar el coste-beneficio de las distintas alternativas y valorar si vale la pena realizar más inversiones millonarias en una infraestructura que alguien tildó de «fallida». Nunca llegó a llenarse y hay quien duda de que ocurra algún día.

En una ficha de grandes embalses del antiguo Ministerio de Fomento figura una capacidad de 984 Hm3, aunque la Confederación Hidrográfica del Júcar lo deja en 852,4 Hm3. Lo cierto es que en la memoria justificativa del ministerio, se admite que desde los primeros años de construcción se han venido detectando problemas de estabilidad en la zona de aguas debajo de la presa del Collado. Estos contratiempos «han restringido la explotación del embalse, dando lugar a la reducción, hasta en dos ocasiones, de la cota máxima de explotación», según figura en el documento.

Contreras, entre Valencia y Cuenca, está ubicado en la confluencia de los ríos Guadazaón y Cabriel. De este embalse depende el riego de miles de hectáreas de naranjos que rodean el canal Júcar-Turia (125 Hm3), el abastecimiento de la ciudad de València y su área metropolitana (180 Hm3) y el suministro de Sagunt y su área industrial (31 Hm3). Sin embargo, por razones de seguridad derivadas de la inestabilidad de la presa auxiliar del Collado, su aprovechamiento ha estado durante años limitado a un volumen de 300 Hm3.

La cota máxima de utilización está establecida en 645,95 metros lo que implica que el aliviadero superficial no llega en ningún momento a verter. Los órganos de desagüe que están operativos son el del fondo y el intermedio, los cuales cumplen con la legislación vigente y están en perfecto estado de conservación y funcionamiento. A dicha cota, según los técnicos, no se alcanza el volumen de 400 Hm3, considerado como el adecuado para la gestión conjunta de los embalses de Alarcón, Contreras y Tous.

En la memoria justificativa se reseña también que la incertidumbre acerca de la zona inestable aguas abajo imposibilita actualmente «el aumento de la cota de almacenamiento en condiciones de absoluta seguridad si no se lleva a cabo algún tipo de actuación». Así, aunque el funcionamiento puede considerarse «correcto y que la presa parece perfectamente estable», resulta necesario el estudio de alternativas para la mejora de capacidad de desagüe y almacenamiento».

La actuación implica trabajos de topografía y cartografía, la caracterización geológica-geotécnica, el estudio de estabilidad, el análisis coste-beneficio de las distintas posibilidades, así como un informe final.

Cuando se construyó Contreras se anunció que la aportación media del río Cabriel sería de 618 Hm3 al año. En la la Acequia Real aseguraban ya hace quince años que no habían llegado ni a la mitad. Según publicó en su día Levante-EMV varios estudios aseguran que las aportaciones medias entre 1940-2000 nunca superaron los 371 Hm3.

Adecuar Escalona para episodios fuertes de lluvias


La presa de Escalona no está preparada para afrontar episodios de fuertes lluvias que pudieran provocar una crecida rápida del río. Así lo admite el Ministerio para la Transición Ecológica en la memoria justificativa para el análisis de las alternativas que permitan la adecuación del cimiento.

El departamento de Teresa Ribera ha encargado un estudio sobre la estabilidad de la infraestructura hidràulica, que permitirá analizar el estado de seguridad global. Los técnicos señalan que los drenes de cimentación «no son eficaces puesto que registran presiones y caudales mucho más altos que los deseables».

«Esta situación afecta a la seguridad estructural, provocando que se hayan de mantener las condiciones actuales de explotación con el nivel máximo normal a la altura del desagüe intermedio, el cual permanece constantemente abierto», se apunta en el documento elaborado por la Confederación Hidrográfica del Júcar.

Llenado repentino

El principal temor de los técnicos radica en que la presa, situada a unos tres kilómetros al norte de Navarrés, no sea capaz de aguantar fuertes temporales. «Se ha de tener en cuenta que dadas las circunstancias climáticas, hidráulicas e hidrológicas de la zona geográfica donde se encuentra ubicada, es problable que tras un episodio de lluvias extraordinario, se produzca una crecida rápida del río Escalona», explica el documento. En ese caso, «la presa ha de estar preparada y ser segura ante un posible llenado repentido del embalse, el cual provocaría un rápido aumento de las tensiones transmitidas a la misma».

Aunque los ingenieros explican que la presa parece perfectamente estable si se mantienen las actuales condiciones de explotación, es necesaria la actuación en la zona de la cimentación para poder disminuir de forma imporntante las subpresiones existentes, conduciendo así a una mejora tanto de la estabilidad como en la explotación, dado que podría volver a aumentarse el nivel máximo normal.

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