El arzobispo de València, Antonio Cañizares, despide 2020 con una carta pastoral en la que califica de "difícil y duro" el año, pero en el que agradece al papa Francisco que haya proclamado 2021 Año Santo Especial de San José. Sin embargo, aprovecha el cardenal para cargar de nuevo contra los dirigentes políticos españoles por las últimas leyes, la de educación y eutanasia. Y habla "de la amenaza del nuevo orden mundial". Según el purpurado, "se intenta con el espectro o fantasma ideado de una superpoblación y con el remedio a ese espectro de eliminar vidas y así dominar y vencer el mundo".

Las críticas, recurrentes en sus últimas cartas a los fieles, introducen en esta ocasión la novedad de un guiño a la corona. "Las palabras del Rey Felipe VI -¡gran rey!- en su mensaje de Navidad, la otra noche, que fueron muy sabias, que sin duda las ha aprendido desde su niñez también de unos grandes maestros, sus padres a los que en justicia hemos de reconocer lo que hicieron por España y respetarlos si queremos que haya futuro", advierte Cañizares.

Cañizares continúa interpelando al Gobierno, aunque sin citarlo expresamente, al preguntarles, " ¿por qué no estudian y aprueben leyes en favor de la concordia, de la defensa de la verdad y libertad, en favor de la defensa de la verdad y grandeza de la mujer, de la maternidad, de la educación integral y de la ecología integral, de los derechos y libertades fundamentales y de la gestión pública sin corrupción ética, en apoyo y defensa de la democracia, una ley que proteja verdaderamente a la familia, una ley de protección a los pobres, contra la pobreza estructural y endémica y de verdadera igualdad?"

Y reclama, de nuevo, una ley "en defensa de la vida en todas sus fases y situaciones, y una ley de cuidados paliativos que, entre otras cosas, la faciliten por medio de la creación de cátedras del dolor y de cuidados paliativos, obligatorias en las Facultades de Ciencias de la Salud, y aun en la enseñanza primaria y secundaria". Es más, espeta a los miembros del ejecutivo español que esa normativa, en contra del aborto y de la eutanasia, es lo que los ciudadanos "a gritos o en silencio están pidiendo". "Leyes, en definitiva, con el consenso y apoyo de todos, que aúnen y no conduzcan a la ruina sino a la construcción de una nueva España con verdad y futuro", argumenta.

"Y sigo con un pero, quienes dominan y manejan, y aplauden con aplausos demoníacos sus leyes, que piensan que así han vencido", señala. Cierra su mensaje de fin de año, con un rotundo: " A ver si alguien me hace caso". "Espero que sí, porque no soy ni utópico, ni ilusionista, ni sueño despierto, porque soy realista como persona de fe, tengo los ojos muy despiertos y veo la realidad y los aspectos que nos hacen falta", razona.