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Los colegios británicos reclaman convenios que garanticen la educación

Los centros piden regular la contratación del profesorado nativo y el acceso a la universidad

La salida del Reino Unido de la Unión Europea plantea cambios en el sistema educativo de los colegios británicos en dos cuestiones: en el acceso a la universidad y en la contratación de profesorado nativo. Por ello, la Asociación Nacional de Colegios Británicos en España (Nabss), el Ministerio de Educación y la embajada británica retomarán las conversaciones en breve para establecer una serie de convenios que minimicen las consecuencias del brexit para los 60.000 alumnos españoles que estudian en colegios británicos (10.000 en la Comunitat Valenciana). Además, en España hay algo más de 4.000 academias de Inglés.

Gran parte del alumnado que cursa estudios en estos centros persigue acceder a las universidades británicas, mientras que parte de los jóvenes matriculados en las academias tienen como propósito trabajar en Reino Unido. El acceso de estos alumnos a las universidades tanto españolas como británicas está ahora en un limbo ya que hasta ahora la ley les permitía un «acceso directo» desde 2004. De hecho, es la Ley de Acceso Directo la que permite que se puedan matricular en universidades españolas tanto alumnos procedentes de la UE, como de países con convenio bilateral o aquellos que cursan el bachillerato internacional.

«A partir de enero de 2021, continuaremos las negociaciones para instar a un convenio bilateral con Reino Unido como tiene España con otros países (como EE UU o China) para permitir el acceso directo a la universidad desde los colegios británicos. Hay mucho trabajo avanzado en ese camino y creo que hay buena predisposición a firmar un convenio», explica el vicepresidente de Acade (Asociación de Centros Autónomos de Enseñanza Privada) y miembro de la ejecutiva nacional de Nabss, Franc Corbí.

El segundo problema que se plantea a los colegios británicos es algo más complejo ya que afecta a la contratación de los profesores nativos que ahora, al dejar de ser ciudadanos europeos, podrían verse obligados a solicitar un visado, lo que ralentizaría los plazos y complicaría los trámites. «Los colegios no podemos esperar seis meses a sustituir a un profesor y dejar el aula vacía mientras se envía la documentación», explica Corbí.

Por ello, desde Nabss instan a firmar otro acuerdo bilateral que permita una «contratación exprés» que no obligue a tener el visado para trabajar como profesor en un colegio o en una academia británica que precisa de profesores nativos.

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