La ciudad de València se prepara para celebrar o, quizá mejor, no celebrar, la llegada de Reyes Magos más atípica de la historia. Después de varios meses de espera y de intentos de generar fórmulas alternativas, la ciudad aplicará el confinamiento también a la llegada de Melchor, Gaspar y Baltasar. No está la situación sanitaria para permitirse aglomeraciones de público. Y eso es lo que se había convertido, especialmente en los últimos años, en una seña de identidad de la llegada de los sabios de Oriente: un espectáculo en el que gran parte de la ciudad salía a la calle. Había conseguido convertirse en un espectáculo multitudinario, pero nada de esto ocurrirá en esta ocasión.

Tanto es así, que la presencia se va a limitar a los mínimos previstos: acudirán al edificio municipal, subirán la escalera principal y, en el Salón de Cristal, serán recibidos por el alcalde Joan Ribó y la fallera mayor infantil, Carla García.

Atrás ha quedado no sólo la cabalgata, sino la versión reducida en la Alameda sobre palcos estancos o la «cabalgata estática» con visita de los niños. No había ningún indicativo que aconsejara este tipo de celebración, y menos en una ciudad grande, donde la asistencia se habría contado por decenas de miles. Dicho de otra manera, un problema de orden público.

La asistencia al evento ha quedado, por ello, reducida a pulpa. A la mínima y forzosa expresión. Además de alcalde y fallera tan sólo podrán estar presentes la corte de honor infantil, los portavoces de los grupos municipales (en el caso de Compromís, coinciden en la persona de Carlos Galiana la portavocía y la titularidad de la concejalía de Cultura Festiva) y el personal de servicio necesario.

Será un acto sencillo y protocolario, una bienvenida antes de que, durante la noche, los tres acudan a los domicilios para llevar los regalos.

Se ha seguido con tanto celo la llegada para evitar situaciones inadecuadas para la salud, que ni siquiera se ha dado a conocer a qué hora llegarán a la casa de la ciudad. No llegarán por vía marítima y ni siquiera se ha facilitado por qué puerta entrarán o saldrán.

Por supuesto, está anulado el acto de entrega de juguetes con el que acababa la cabalgata y, previamente, tampoco se asomarán al balcón ni visitarán los hospitales al día siguiente.

El ayuntamiento facilitará la señal del acto interno, que podrá ser seguido en la web de Levante-EMV.