Carmen Montón fue nombrada embajadora de España ante la Organización de Estados Americanos (OEA) en las vísperas del estado de alarma. La pandemia ha marcado su estancia en el cargo y ahora, desde su puesto en Washington, ha sido testigo de unos sucesos históricos: el asalto al capitolio de Estados Unidos, emblema de la democracia en el mundo.

La exministra dialoga con Levante-EMV cuando son algo más de la siete de la mañana en la capital estadounidense. La ciudad se despereza después de un toque de queda nocturno que «impresiona», con el sonido de los helicópteros sobrevolando las calles y las imágenes de las fuerzas de seguridad con armas de asalto patrullando. Si se tiene en cuenta que las oficinas de la delegación española están cerca de la residencia del vicepresidente Pence, blindada la noche del miércoles a cal y canto, se entiende mejor.

«La verdad es que ha sido una conmoción. Se ha infligido un daño de descrédito y desconfianza a las instituciones, la política y la democracia que se ha podido superar por suerte, pero que no termina con el fin de la sesión que confirmó el triunfo de Joe Biden». Es la primera reflexión de Carmen Montón después de una jornada de las que se recuerdan.

La política socialista expresa su preocupación al contemplar una ciudad con los comercios tapiados, algo que no es nuevo, se vio hace unos meses, con las manifestaciones del Black Lives Matter.

¿Se veía venir? Es difícil ser adivinos, responde, pero los seguidores de Donald Trump estaban concentrados en el centro de la capital desde el martes. Montón valora la «rápida» reacción de la alcaldesa de Washington a la hora de decretar medidas en una ciudad donde operan varias jurisdicciones. «La Guardia Nacional depende del estado federal y hasta que esta no ha salido no se ha parado la revuelta», comenta.

La exconsellera valenciana guarda asimismo la sensación, compartida con otros testigos y analistas, de que «los violentos entraron con demasiada libertad e impunidad».

Montón subraya la gravedad de unos hechos que han acabado con cuatro personas muertas. «No ha sido una algarada. Ha sido algo serio». ¿Un golpe de Estado? La política ejerce de diplomática y responde: «No sé si un golpe. Eso ya depende de la interpretación que haga cada uno». «Creo que hay que quedarse con lo que Biden ha afirmado: Estados Unidos es mucho mejor de lo que se ha visto».

La oficina de la embajada española se encuentra a veinte minutos del capitolio. «Todo está relativamente cerca y lejos en esta ciudad». Montón, exministra de Sanidad, ha seguido desde allí los sucesos con la inquietud con la que ve propagarse el coronavirus por un país donde las medidas sanitarias ante la enfermedad no se han generalizado.

La representante del Gobierno español une los dos acontecimientos para intentar entender el momento histórico. «Estamos en un tiempo de pandemia, que nos ha enseñado que nada tiene repercusión local, todo es global, esto, también. Se pueden extraer conclusiones sobre los populismos, negacionismos y ultras». Y esas enseñanzas, sentencia, deberían servir al resto de países, incluido España, «para que no nos pase».