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El temporal deja -12 grados, colas para comprar butano y colegios cerrados

El fuerte oleaje causa importantes daños en Xàbia, Dénia, Cullera, Tavernes y El Perelló

Dos niños se deslizan por 
una cuesta de nieve, ayer, 
en Sinarcas. f.bustamante.

Dos niños se deslizan por una cuesta de nieve, ayer, en Sinarcas. f.bustamante.

Temperaturas máximas de cero grados y mínimas de hasta -12,2, colegios cerrados y colas para comprar una botella de butano son algunos de los efectos que deja a su paso la borrasca Filomena. Tras cuatro días de intenso frío, el balance habla de un descenso térmico de los que hacía años no se recordaba. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en la Comunitat Valenciana incidía en que se trataba del episodio de frío más prolongado desde 2012.

Con la movilidad recuperada en la mayoría de carreteras afectadas, excepto un tramo de la N-232, los trabajos para limpiar infraestructuras básicas o accesos a núcleos de población continuaban ayer. De hecho, un total de siete vías seguían cortadas en algunos tramos (CV-105, CV-109, CV-200, CV-363 y CV-426), mientras que en 36 es necesario el uso de cadenas.

Lo que apenas cambiará hoy será la ausencia de colegio para más de 16.000 alumnos de hasta quince municipios valencianos, que permanecerán sin clases por el frío y la nieve. Una situación que en muchos consistorios ha llevado a suspender las jornadas lectivas de lunes y martes ante la imposibilidad de mantener las medidas covid que obligana abrir las ventanas para favorecer la ventilación.

La subida de la factura de la luz, además, provocó un aumento de la demanda de gas butano, agotando las existencias en puntos de venta como las gasolineras. Los carteles de «no quedan bombonas» ha sido una constante desde el viernes pasado, con colas para poder conseguir una botella.

Daños en el litoral

La borrasca Filomena dejó también una importante afección en el litoral valenciano, en una imagen ya recurrente cada vez que hay temporal marino. Aunque sin la fuerza de la tempestad Gloria de hace un año los últimos coletazos de Filomena están provocando que las olas desfiguren las playas. De hecho, en el Arenal de Xàbia, llegaron hasta el murete del paseo marítimo.

El fuerte oleaje causó daños en las infraestructuras de los lavapiés escupiendo además gran cantidad de plásticos. Si hace un año Gloria regurgitó gran cantidad de basura, ahora Filomena también está devolviendo a tierra residuos entre los que hay incluso mascarillas, el desecho que prolifera con la pandemia.

Los daños en primera línea también alcanzaron a Dénia, Tavernes, Cullera y El Perelló, puntos donde la regresión cada año es más acusada. La borrasca también ha afectado al frente costero de Castelló, causando importantes destrozos en paseos marítimos a causa del fuerte e intenso oleaje.

Heladas en los cultivos

Desde la industria agroalimentaria, además, aseguraban ayer que trabajan a pleno rendimiento para asegurar el abastecimiento y supermercados como Mercadona y Consum funcionan con normalidad y no han registrado incidencias relevantes debido al embolsamiento de camiones durante el temporal.

Ante la previsión de bajas temperaturas, los productores están preocupados ya que las heladas nocturnas pueden tener unos efectos mucho más negativos en los cultivos que los ocasionados hasta ahora por la nieve, con solo daños aislados en hortalizas.

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