La Universidad Católica de València (UCV) ha dado el paso y ha suspendido sus clases presenciales por un mes, hasta el próximo 28 de febrero. Así lo anunció la institución privada a última hora de ayer, cuando detalló que la docencia pasa a modalidad online a causa de la mala evolución de la pandemia y del aumento de contagios que no se frenan.

De esta manera, la universidad dependiente del Arzobispado de València ha sido la primera de la C. Valenciana en tomar una decisión en este sentido pues, si bien el resto en 2020-21 han combinado las clases presenciales con otras online (modalidad híbrida), no han notificado cambios respecto al segundo cuatrimestre.

La UCV asegura que la decisión se toma después de que el rector, José Manuel Pagán, se reuniera con el Comité Científico UCV-Covid-19 (formado por docentes y responsables en áreas sanitarias de hospitales valencianos), que han analizado la incidencia acumulada y las nuevas variantes del virus. «Todas las decisiones que hemos adoptado, adoptamos y adoptaremos buscan un doble objetivo: garantizar que la actividad universitaria se desarrolle con todas las garantías académicas y sanitarias, preservando la salud de toda la comunidad universitaria y el proceso de aprendizaje de nuestros alumnos», asegura el rector.

Las clases completamente online se iniciarán el próximo jueves, 28 de enero, cuando empieza el segundo cuatrimestre y se han establecido para un mes. Hasta ahora, la UCV había desarrollado el curso con máxima presencialidad y «aulas espejo» —para seguir la clase que se está dando en un aula cercana—, además de grupos alternos.

Por su parte, la Conselleria de Innovación emplaza a tratar la cuestión los próximos días con todas las universidades, pues hasta ahora las conversaciones se habían centrado en los exámenes de este mes, explican. Sí había pedido a las universidades que intentaran realizar los exámenes online y que reduzcan el aforo al 30 % si esto no era posible.