Vuelven las turbulencias a la Real Academia de Cultura Valenciana (RACV). Un juzgado ha dejado en el aire el nombramiento de al menos cinco académicos de la institución presidida por José Luis Manglano después de declarar nula de pleno derecho la modificación del reglamento que dejó sin derecho a voto a varios miembros del sector crítico por no acudir regularmente a las juntas de la entidad.

El arquitecto Francisco Javier Domínguez impugnó el cambio normativo y el juzgado de lo contencioso-administrativo nº 2 de València le dio la razón el pasado 22 de diciembre. El académico de la RACV pidió una aclaración de sentencia que se ha resuelto también en su favor esta misma semana. A través de un auto que no admite recurso, el magistrado Pablo de la Rubia deja claro que el acto administrativo recurrido queda anulado por ir en contra de los estatutos oficiales, refrendados por la Diputación de València. La decisión judicial compromete todos los acuerdos adoptados haciendo uso de la citada modificación y abre la puerta para que el promotor del recurso pueda exigir -en ejecución de sentencia- la nulidad de la elección de los últimos académicos, al tratarse de acuerdos en los que se impidió votar a la parte «rebelde» en la junta.

Las incorporaciones bajo cuestión han permitido reforzar la mayoría y el control de Manglano sobre la institución. Entre los nombramientos aprobados en los últimos meses figura el exdecano del Colegio de Abogados de València, Luis Miguel Romero, el rector de la Basílica de la Virgen de los Desamparados y canónigo de la Catedral de València, Jaime Sancho, o el directivo de Lo Rat Penat y presidente de la asociación cultural de estudios falleros «Casal Bernat i Baldoví», Óscar Rueda.

Entre los académicos que se quedaron sin derecho a voto por no asistir a las reuniones de la institución hay algunos que residen fuera de València, otros que justifican su ausencia por razones de agenda y otros que dejaron de ir en protesta por la deriva radical de la directiva capitaneada por Manglano, que inició su mandato rompiendo cualquier relación con la estatutaria Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL), abandonando el camino de la normalización institucional iniciado por el expresidente Federico Martínez Roda y azuzando el secesionismo lingüístico y el peligro catalán como vía de confrontación. Académicos del ala moderada pidieron que se habilitaran canales para asistir a las juntas a distancia, pero vinculan la decisión de retirarles el voto con el objetivo de conseguir una mayoría aplastante.