La primera dosis de la vacuna de Pfizer otorga ya un grado considerable de inmunidad contra la Covid-19. Así queda reflejado en varios estudios de seguimiento sobre la efectividad de estas primeras dosis en las personas a las que ya les ha sido administrada. Algunos de los estudios que ya han salido a la palestra son los realizados en Israel o el Reino Unido, o incluso en España, concretamente el realizado por la Generalitat de Cataluña. Según todos ellos, el número de contagios se reduce hasta un 60 % a partir del día 13 desde el momento en que se recibe la primera dosis, lo que podría dar cierto aire de cara a los retrasos que se prevén en las entregas de las inyecciones, aunque los especialistas recuerdan la necesidad de administrar la segunda dosis para alcanzar un grado de inmunidad adecuado.

El principal de estos estudios procede de Israel, el país que tiene más avanzada la vacunación de su población contra el coronavirus ‑si bien paga hasta el triple por las vacunas que la Unión Europea‑. El Instituto de Investigación Clalit de Tel Aviv, según recogía ayer la Cadena Ser, habría constatado este descenso de los contagios entre los que han recibido la primera dosis a partir del seguimiento de los efectos de la vacuna en 400.000 personas. Los datos habrían mostrado que la tasa de contagios se mantiene durante los primeros 12 días desde que se inyecta la dosis, pero que sufre un brusco descenso a partir del día 13. Ya en esa jornada 13 caerían hasta un tercio los contagios, una cifra que se consolidaría en torno a un 60 % entre los días 13 y 23 tras la primera inoculación.

Asimismo, un informe del sistema público de salud de Inglaterra ha advertido de que la mayoría de los contagios que se han producido entre las personas a las que se les había administrado la primera dosis se dieron en los diez primeros días, y sostiene que, según sus cálculos, entre los días 15 y 21 su efectividad alcanzaría hasta el 89 % frente a la covid sintomática. Estos resultados habrían servido para avalar la decisión del gobierno británico para retrasar hasta las 12 semanas la administración de la segunda dosis ante la falta de vacunas, lo que, no obstante, ha generado también ciertas discrepancias en el ámbito académico, al saltarse los tiempos aprobados por los ensayos clínicos de una separación de 21 días entre una y otra dosis.

El último de esos seguimientos, aunque con una muestra mucho menor, es el realizado por la Generalitat de Cataluña. Según publicaba esta pasada semana El País, las autoridades sanitarias catalanas habrían seguido los efectos de la primera dosis en 36.000 personas que viven en residencias y otros 32.000 trabajadores de éstas. Los resultados, aunque son preliminares, muestran que entre los 36.000 residentes la curva de contagios seguía la misma línea que la de la población de la misma edad no inmunizada también hasta el día 10, pero a partir de ahí ambas curvaturas empiezan a separarse. A los 23 días se habían contagiado el 3 % de los que habían recibido la primera dosis por el 8 % de los que no habían sido inoculados. Es decir, la primera dosis evitaría en ese período más de la mitad de los contagios. Entre los 32.000 trabajadores, en ese día 23 se habrían infectado el 2 % de los vacunados con la primera dosis por el 4 % que no disponían de inmunidad alguna.

Consultadas fuentes de la Conselleria de Sanidad por si se está realizando un seguimiento similar en la Comunitat Valenciana, señalaron que «de momento no hay un estudio realizado al respecto por el corto espacio de tiempo transcurrido de vacunación», al tiempo que apuntaron que, sobre los resultados de Cataluña, cabría «tener prudencia» ante «la disparidad de porcentajes que se atribuían a la vacuna previamente a su distribución».

Pese a estos datos, los especialistas siguen insistiendo en la necesidad de aplicar la segunda dosis. «Si Pfizer la ha validado para que funcione con la administración de dos dosis es porque con una sola no lo ve claro», valoró Sergi Maicas, profesor de Microbiología de la Universitat de València (UV). «La primera dosis consigue un cierto nivel de inmunización, pero todavía no es el adecuado. Si te han puesto solo una dosis no hay que hacer vida normal porque sigue habiendo bastante probabilidad de contagiarte», insistió Maicas, que recalcó que «no debemos obviar la segunda dosis porque ese 60 % de inmunidad de la primera no deja de ser una ruleta».